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sábado, 7 de marzo de 2009

AVILES PREMIO AULA DE PAZ DE COMUNIDADES DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS


Avilés es un concejo de 25,34 kilómetros cuadrados de superficie que representa el 0,239% de extensión del Principado, situado en el centro de la costa asturiana y a 26 km de Oviedo. Está limitado por el mar Cantábrico y por los concejos de Gozón al este, Corvera al sur y Castrillón e Illas al oeste. Los núcleos de población con más habitantes en el concejo de Avilés son, por este orden: Avilés capital, Miranda, Heros, Caliero, Tabiella y Sablera.


Toda su superficie se reparte entre la rasa costera y los montes que lo cierran por el sur, aunque es la ría de Avilés que está encajada en la rasa, la que continúa al interior del Cabo Peñas y marca la morfología del territorio. La ría ocupa el 3% de toda la superficie, llegando después de tres millas de muelles hasta el centro de la ciudad que está en su orilla occidental que ha permitido el asentamiento histórico de la población, ya que esta hoya es baja y plana frente a las alturas de Carbayedos, Tuñes o El Estrellín en el lado opuesto.


Hablar de Avilés ciudad y Avilés concejo es sinónimo, con una población de 83.538 habitantes. En ella está el segundo puerto en importancia comercial y primero pesquero de la región, su posición central le da el privilegiado puesto de estar en el nudo de comunicaciones, incluido el aeropuerto de Asturias a 14 kilómetros, aunque ya situado en el municipio vecino de Castrillón.


Su capital con el mismo nombre del concejo (Avilés), está situada a la orilla de la ría, fue tierra de marinería y comercio y el primer puerto de Asturias.


Su rápida industrialización trajo una masiva emigración y con tal un gran crecimiento en todos los aspectos. Avilés es una de las tres ciudades más importantes de Asturias y la tercera en cuanto a población.






Su origen se pierde en los tiempos, aunque puede rastrearse una continuidad en los asentamientos humanos, desde hace unos cien mil años, en yacimientos próximos a la costa. Se conserva un hacha, denominada de Trelles, perteneciente al Paleolítico inferior y cultura Achelense, y tres más del neolítico encontradas en La Rocica. Recientemente, se han encontrado en la calle de La Cámara 19 útiles prehistóricos a los que se estimada una antigüedad superior a 100000 años. El nombre Avilés, escrito en algunos documentos medievales Abilles y Abilies procede probablemente del antropónimo romano Abilius con la desinencia esse en lugar de us, presente en otros lugares de Asturias como Urbiés, Pendillés (Grao), procedente de Pendilius, etc. Poblaciones cercanas, como Llaviana (Gozón), Procedente de Flavius, Llaranes, procedente de Laurius o Laurentius, dan fe de la presencia romana en la ciudad. Existen algunos restos romanos dispersos, como monedas encontradas en la ría, una estela antropomórfica romana encontrada en Molleda, etc., que avalan la mencionada presencia romana en lo que no debía pasar de una pequeña villa en el centro del territorio de los Astures. Otra hipótesis acerca de su nombre sería que el nombre de Avilés provendría de Ab Illas, cuya traducción al castellano sería hacia Illas o de camino a Illas. Estas palabras latinas se corromperían al bable dando como resultado Abilles y a continuación Avilés. Por este motivo muchos estudiosos de la lengua asturiana consideran que el topónimo correcto de la localidad en asturiano sería Aviyes.


Edad Media y Moderna


Su historia empieza a documentarse en torno al siglo X, y nos habla de una villa situada al fondo de la ría y protegida por el castillo de Gauzón construido por Alfonso III el magno para la defensa del puerto, y de las incursiones piratas. Los restos del castillo aún pueden verse en el Peñón de Raíces en la entrada del pueblo de Salinas. En este castillo, es donde se recubre de oro y pedrería la cruz de Pelayo para su donación a la Iglesia Ovetense.


Su situación marcó su destino tanto por ser el puerto de Oviedo, a menos de una jornada de camino fácil, como por su ría que divide a la ciudad en dos, tanto geográficamente como económicamente, pesca en Sabugo y comercio y artesanía en la villa amurallada.





En 1085, Alfonso VI otorgó un fuero a Avilés, donde ya existía una población desde tiempos romanos. El fuero de Avilés le da categoría de Villa de Realego y a lo largo de la Edad Media apoyará siempre a la corona, a quien paga impuestos. Avilés no fue nunca feudo ni tuvo otro tribunal competente que los reales. El fuero de Alfonso VI, que se conserva en el Archivo municipal en pergamino una copia romanceada, joya histórica, lingüística y jurídica por la que la villa adquiere categoría de realengo, sin sometimiento señorial y con unos privilegios económicos y civiles, guardando una inquebrantable fidelidad a la corona. En esta época, Avilés demostró su valor estratégico en lo económico, con el monopolio de la sal, teniendo su almacenamiento y distribución. También hay que destacar su comercio marítimo, que recorría desde el cabotaje Cantábrico al comercio con el Norte de Europa, Portugal, Francia y la Península. El privilegio es repetidamente confirmado por los reyes, además de acrecentado y mandado respetar cuando los intereses señoriales o de las comunidades trataban de imponerse. El primer documento se perdió en fecha incierta y el conservado es una copia de 1289, según confirmación hecha por el rey Alfonso VII el Emperador en 1155. Las fuertes murallas de la villa y su ley ofrecían libertad y seguridad frente al poder de los señores y de la Iglesia. La libertad comercial fue otorgada desde “la mar hasta León”, siendo posteriormente ampliada por Fernando IV a todos los reinos de León y Castilla, con excepción de Murcia, Toledo y Sevilla.





El fuero tiene un gran interés lingüístico, armonizando romances tan distintos como el asturiano y el provenzal, fruto de la estrecha relación con los puertos de Francia. A diferencia de los fueros de Estella o Jaca, que están esencialmente en romance provenzal, el fuero de Avilés muestra una cierta integración de la población extranjera en la ciudad. Entre los siglos XII y XVI Avilés vive un momento de esplendor mercantil a través del tráfico portuario; en los cays se depositaban muchas mercancías destinadas al mercado de Oviedo, lo que dio lugar a querellas entre ambas poblaciones por el reparto de tasas y tributos. En Avilés se encontraba el alfolí de la sal de Asturias y León, distribuyendo la producción de salinas gallegas, portuguesas, francesas e incluso andaluzas. En 1309 Fernando IV concede al alfoz de Avilés los concejos de Gozón, Illas, Carreño, Castrillón y Corvera. La muralla que circundaba la villa fue el condicionante de mayor importancia de la distribución urbanística. De los fuertes muros, demolidos en 1818, sólo quedan restos visibles incorporados al palacio de Camposagrado. De esta época se conserva el palacio de Valdecarzana o casa de Pedro el Cruel o de la Baragaña, que fue alojamiento y lonja de algún burgués medieval. En el año 1479 se produce un gran incendio en la villa; los Reyes Católicos conceden varias mercedes a la villa para ayudar a su recuperación, como la concesión del mercado semanal de los lunes que sigue celebrándose. En aquella época, extensas manchas forestales en los alrededores, que se emplearían para la construcción de buques para las naves de la Armada Invencible, galeones y galeras para el servicio de los Austrias. Muchos marinos avilesinos intervienen en hechos de armas notables. Suele decirse que Rui Pérez (aunque investigaciones recientes indican que el nombre correcto es Rui González) capitaneaba uno de los navíos de la escuadra de Ramón de Bonifaz que con su sierra en la proa cortó el puente de tablas de Triana que permitió a los cristianos conquistar Sevilla, hecho que se recuerda en el escudo de la villa. Otro marino célebre es Pedro Menéndez de Avilés, primer adelantado de la Florida, por este motivo la ciudad es conocidad también como La Villa del Adelantado de la Florida o, simplemente, Villa del Adelantado.






Con la Edad Moderna el puerto de Avilés tan importante, empezó a caer en una crisis mercantil, pero otros sectores tomaron su relevo, como fue sobre todo el sector agrícola que tuvo grandes mejoras en los cultivos tradicionales y también destacar la entrada del maíz. En aquella época de frecuentes enfrentamientos con ingleses y franceses, el castillo de San Juan de Nieva fue atacado repetidas veces por corsarios de estas nacionalidades. Personajes como Bances Candamo y Carreño Miranda destacan en el panorama cultural de la época.


Edad Contemporánea


En mayo de 1809 avanzó sobre Avilés la brigada napoleónica de Marcognet, a la que trataron de detener los mal armados vecinos, siendo derrotados en Valliniello. Se produjo una carga por el puente de San Sebastián en la que murieron doscientos hombres. Los franceses ocuparon el palacio de Camposagrado, organizándose la resistencia mediante celadas en las calles contra soldados aislados o en pequeño número. Tan eficaz fue esta estrategia que el general Kellerman mandó una orden a las autoridades locales haciéndoles responsables de las vidas de sus soldados. En las guerras carlistas algunas partidas pasaron por la villa, como la del general Sanz. En el siglo XIX se construye la dársena de San Juan de Nieva, nuevas industrias como la fundición de Arnao y telares, se trae el telégrafo, y ferrocarril y se deseca la ría en la zona donde se ubica actualmente el parque del Muelle, uniendo el núcleo marinero de Sabugo y la Villa. La industrialización se inicia en el siglo XIX con el asentamiento, entre otras, de la Real Compañía Asturiana de Minas en el vecino municipio de Castrillón, cuyos productos son comercializados por el puerto de Avilés que, a pesar de su nombre ocupa también terrenos castrillonenses. En 1891 se instala el alumbrado eléctrico, siendo la por aquel entonces villa burguesa uno de los primeros lugares de España en disponer de este servicio. En 1893 el Doctor Claudio Luanco crea la fiesta del Bollo, que sigue celebrándose con gran arraigo popular. El siglo XX marca el despegue industrial de Avilés, con sucesivas ampliaciones del puerto. Acontecimientos como la Revolución de 1934 y la Guerra Civil dejaron su rastro de muerte en Avilés.


El complejo industrial de Avilés se consolidó en los años cincuenta con la instalación en ambas márgenes de la ría homónima de grandes plantas productivas, como la siderúrgica de Ensidesa (1951), que más tarde se llamaría CSI, Aceralia y hoy en día Arcelor-Mittal, o las pertenecientes a Cristalería Española (1952), a la Empresa Nacional de Aluminio (1958), posteriormente llamada Inespal y más tarde Alcoa, a Asturiana de Zinc (1959), o a la reconvertida Real Compañía Asturiana de Minas, en Arnao, absorbida con el tiempo por la anterior y ambas asentadas en Castrillón. A éstas se le añadieron muy pocas más hasta los últimos años de los ochenta, período en el que, a la crisis de las grandes plantas productivas, le sucedió una notable diversificación del sector industrial, aunque no tan amplia como era de esperar.


La tercera etapa empieza con la aparición de la famosa "Reconversión Industrial", es decir, otra forma de llamar al cierre de industrias y a las reducciones masivas de plantillas.


Debido al crecimiento industrial la ciudad se convirtió en una trampa para la salud. Los valores guía admitidos para algunas sustancias eran rebasados de formas espectacular. En diciembre de 1979 los valores en materias sedimentables superaban en 300 veces el valor máximo permitido. En enero de 1981, Avilés fue declarada Zona de Atmósfera Contaminada. Era la ciudad española más contaminada, lo que producía un alto número de enfermos de asma. Sólo era superada en niveles contaminantes por la ciudad polaca de Katowice.


Hoy en día la ciudad, con la recuperación medioambiental de la ría y del casco histórico, trata de recuperar su vocación marinera tradicional.





Arte


Su arte va del románico al modernismo, dejando las más variadas escuelas su huella, tanto en el estilo religioso como en el civil.


La villa tiene declarada, zona de interés Artístico Monumental, el centro antiguo por el conjunto de edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias. De entre ellas podemos destacar:


La actual iglesia de San Nicolás de Bari, construida en los siglos XII y XIII. Destaca su portada principal románica en la que hay algunos capiteles primitivos identificables. Este templo sufrió profundas modificaciones que han desvirtuado la obra primitiva, en 1499 se construyó a cargo de Pedro Solís una capilla adosada al muro norte de la nave, es una obra gótica influida por la catedral de Oviedo.


La capilla de los Alas, un edificio funerario independiente del siglo XIV, del periodo de transición del románico al gótico. Su elemento más característico es la bóveda con una estructura cubierta.


La iglesia vieja de Sabugo, comenzada en el siglo XIII, tardó bastante en finalizarse, es una iglesia románica, con dos portadas, una al sur perteneciente al románico tardío y otra principal del protogótico definido. En 1740 se sustituyó la cubierta de madera por la bóveda actual


Dentro de su estilo civil podemos destacar varias casas y palacios.


Casa de Baragañas. Es el único testimonio de la arquitectura civil medieval, su fachada es la clásica de un establecimiento mercantil abierto hacia la calle con grandes arcos apuntados.






El actual edificio del Ayuntamiento del siglo XVII, que sigue en su construcción la pauta postherreriana, está situado en un triángulo formado por el Ayuntamiento, la casa de García Pumarino y el palacio del marquesado de Ferrera.


El palacio de Ferrera, construido en los siglos XII y XIII, edificio de gran sobriedad en el que destaca la irregular planta de la torre, que es de escuadra, también se destaca su fachada principal, con balcones adintelados y el escudo de armas del marqués.


El palacio de García Pumarino, edificio del siglo XVII mantiene una armonía de fachada con el Ayuntamiento, fue construido por el indiano avilesino Rodrigo García Pumarino. Incorpora al soportal siete arcos hacia la calle y ventana sobre cada uno de ellos, los laterales acogen un balcón en el piso superior. Hoy en día alberga la salas cinematográficas "Marta y María".


Otros edificios notables a destacar son: la iglesia de Santo Tomas de Cantorbery en Sabugo, de estilo neogótico diseñada por Luis Bellido, el teatro Palacio Valdés, edificio neobarroco de Manuel del Busto, la escuela de Artes y Oficios y el Gran Hotel, obras ambas de Armando Fernández cueto, o el Hospital de Caridad obra de Manuel del Busto y Tomás Acha


También tenemos que destacar la colonia de emigrantes de Villalegre obra de Arturo Fernández Cueto, en esta colonia de cubanos/as se desperdigaron suntuosas residencias, resultado de su triunfo ultramarino, toda esta colonia aparece oculta en todo el desarrollo urbanístico de los años sesenta.


También merece destacar él edifico de la Curtidora hecha bajo el estilo arquitectónico industrial, es un edificio de estilo neorrománico que combina materiales y adornos, dando una estética no reñida con una actividad industrial, ya que su fachada era la mejor publicidad para la fábrica.



17 de Diciembre de 2007

Comienzan los preparativos del Centro Niemeyer en Avilés





El primer proyecto del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer que ha sido diseñado para España, en la pequeña ciudad de Avilés del Principado de Asturias, comienza a dar su primeros pasos. El Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer comienza sus obras en marzo y quiere estar en pleno funcionamiento para 2010. Se pretende que este centro forme parte de la red de las ocho instituciones más prestigiosas del mundo con el objetivo de trabajar juntas compartiendo iniciativas culturales. Este “G8 de centros culturales”, apoyado por la London School of Economics, lo formarían el Centro Pompidou de París, el Lincoln Center de Nueva York, la Ópera de Sydney, la Biblioteca de Alejandría, el Barbican Center de Londres, el Tokyo Intenacional Forum, el Hong Kong Cultural Center y el Centro Niemeyer. Todas estas instituciones tienen en común su ubicación en edificios emblemáticos diseñados por arquitectos de prestigio y el haber contribuido a la regeneración de un espacio urbano y al desarrollo económico del lugar de donde se ubican, además de contar con una programación cultural multidisciplinar. Este proyecto conjunto arrancó el 14 de diciembre con el Foro Mundial de Centros Culturales celebrado en Avilés con la presencia de representantes de los ocho centros y de expertos internacionales en calidad de ponentes.


La idea de la iniciativa del Centro nace con un regalo en forma de proyecto de Oscar Niemeyer a la Fundación Principe de Asturias en 2005, coincidiendo con el 25 aniversario de la institución. Supondrá una inversión de 30,5 millones de euros, contará con un espacio de 40.000 metros a las orillas de la ría de Avilés, donde en los años 50 se instaló la desaparecida siderúrgica Ensidesa. Estará compuesto por una serie de edificaciones orientadas a la ría y con una conexión peatonal con la ciudad, que consistirán en tres cuerpos principales más una torre-mirador destinada a cafetería-restaurante ubicadas en una gran parcela de 30.000 metros cuadrados con una superficie construida de 9.600 metros cuadrados. Uno de los inmuebles albergará el auditorio, con una capacidad de 1.300 personas; una galería de 4.000 metros cuadrados que competirá con la Tate de Londres; y un edificio lineal de forma de laminar de 2 ó 3 pisos destinada para servicios administrativos. El Centro Niemeyer pretende convertirse en un símbolo de la recuperación de un espacio y aspira a ser una referencia mundial de la cultura. Para ello el proyecto se ha dotado con un consejo asesor formado por el científico Stephen Hawking, el vicepresidente de Google, Vinton Cerf, Woody Allen y los escritores Mailer y Paulo Coelho.



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