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lunes, 9 de marzo de 2009

ALFREDO SANZ MEDEL PREMIO SEVERO OCHOA DEL AULA DE PAZ CAMIN DE MIERES


Catedrático de Química Analítica de la Universidad de Oviedo, Alfredo Sanz Medel es uno de los tres investigadores que más impacto internacional tienen de la región. Es un experto reconocido en espectroscopia, ciencia que estudia el espectro luminoso de los cuerpos. Pero hoy cuenta qué cosas aprendió en la parte menos luminosa de su vida.



Viene a decir que, cuanta más luz proyecta la ciencia sobre esas esquinas en penumbra de la existencia, el concepto de Dios va haciéndose más difuso, menos necesario para el hombre armado de conocimiento.


No obstante, y como una cosa no quita la otra, el químico Alfredo Sanz Medel -uno de los tres científicos de la Universidad de Oviedo con más impacto internacional- alude a la parábola evangélica de los talentos (San Mateo 25, 14-30) como origen de un principio básico que aprendió durante sus años como alumno de los Jesuitas: «No se puede dejar pasar la vida, hay que formarse al máximo. Hay que invertir los talentos que uno tenga. Porque para dar, para redistribuir la riqueza, primero hay que tener. Esa visión positiva la aprendí del padre Ripalda, un jesuita profesor de Literatura que, por cierto, cantaba como los ángeles. De ellos también aprendí lo importante que es la disciplina, el esfuerzo; que nada se consigue sin esfuerzo».


Es Sanz Medel soriano de nacimiento, pero un soriano «muy movido», como él matiza, pues fue pasando por Zaragoza, Londres y Madrid hasta llegar a Asturias, donde recaló en 1978. Tiene 61 años, es catedrático de Química Analítica y lidera un grupo de una treintena de investigadores para los que pide, varias veces a lo largo de la charla, una alusión en estas líneas dominicales como reconocimiento por su labor diaria. Sanz Medel ha elegido para hablar de sus influencias vitales la educación jesuítica y, también, al profesor Tom West del Imperial College de Londres, por enseñarle durante su estancia posdoctoral la importancia de la innovación. «Yo no quiero hacer investigación irrelevante: que consiste en darle a la manivela sabiendo ya qué va a salir. Por desgracia, hay un porcentaje alto de investigación irrelevante, quizá porque a veces nos importe tener muchos "papers", muchas publicaciones y con ellas poder sacar las oposiciones. Pese a ese handicap, lo que importa es la investigación relevante, esa que tiene mucho riesgo porque te pasas dos o tres años y, al final, puedes no sacar nada en limpio. Pero si sale algo, eso tiene un índice de impacto alto». Innovación, riesgo. Algo que también aprendió de su otra referencia profesional, esta vez en la Universidad Complutense de Madrid, el profesor Juan Antonio Pérez-Bustamante.


Para un científico de prestigio acreditado en las técnicas de espectroscopia analítica, resulta fácil leer los infinitos mensajes que envía la luz, pues, explicado de manera muy ramplona, a esas cosas se dedica. Pero Sanz Medel también ha sabido leer en las sombras de su vida. Cuenta que, una vez terminada la carrera en Zaragoza, se internó en los años de doctorado y allí topó con «la antieducación» encarnada en la figura de un catedrático ya fallecido cuyo nombre omite y que fue, para su pesar, su director de tesis. Sanz Medel había encontrado balizas existenciales en la educación jesuítica, pero se vio en los años de doctorado sin ayuda alguna, en un universo patas arriba donde no se primaba al más apto. Más bien al contrario. «Sólo le pedí ayuda una vez, después de tres años, porque ya no sabía hacia dónde tirar con mi investigación. Y no me hizo ni caso. Fue un tiempo que hasta me costó lágrimas. Pero me sirvió para una cosa: jamás haría yo lo que habían hecho conmigo. Yo tengo en mi grupo de investigación a treinta personas y sé lo que están haciendo todos. Y cada viernes hacemos reuniones de investigación para poner en común cómo vamos».


De hecho, si tiene que hacer balance, Sanz Medel apostaría a que, al cabo, ha sido casi más enriquecedora la experiencia negativa de aquellos años de doctorado sin guía que las otras positivas, ya lejos de Zaragoza, en el Imperial College de Londres o en la Universidad Complutense de Madrid.


-¿Tiene algún mito entre los científicos más relevantes?


-Claro, Einstein. Por la forma que tenía de comprender lo que le rodeaba y cómo lo formulaba matemáticamente. Y por el tesón que demostró un hombre totalmente alejado del «establishment». Era un empleado de la agencia de patentes, un oficinista.


-¿Qué gran problema científico le preocupa?


-Creo que el gran problema que a todos nos preocupa es el cambio climático.


Cuenta con más de una treintena de investigadores en su equipo, que mueven entre 600.000 y 900.000 euros al año, más de una veintena de tesis doctorales en marcha y numerosos proyectos científicos. Alfredo Sanz-Medel, catedrático de Química Analítica, se sitúa en el primer lugar de la Universidad de Oviedo en cuanto a número de publicaciones con más citas en el ámbito internacional.

--El investigador de la Universidad de Oviedo con más publicaciones citadas por colegas científicos internacionales. Eso dice algo.

--En química analítica en España ocupamos el número uno de Europa. Es un reconocimiento bonito pero hay suficientes grupos de calidad en Asturias.

-- El nuevo centro tecnológico aumentará esa calidad?

--Puede hacernos mucho bien a todos los grupos. Ahora solo falta que las fuerzas políticas se conciencien de que hay que apostar por la investigación y financiarla. Necesitamos buscar la excelencia.

-- Y cómo se consigue?

--Hay que acabar con el café para todos. Sería bueno tener la valentía suficiente para primar los trabajos de calidad contrastada. Ahora no impera la calidad, por ejemplo, en la contratación de nuevo personal. La endogamia es catastrófica.

--En la Universidad hay 260 grupos, muchos se quedarían fuera.

--Hay que priorizar. Repartir entre todos lleva a que nadie tenga nada. Hay que apoyar a los que destaquen.

--En contrataciones, una vía de calidad son los Ramón y Cajal?

--Sí. Se debería hacer un esfuerzo por contratar a la geste que vale, pero se dice de boquilla que queremos a los mejores y luego no hay forma de competir con los que llevan años pegados a una silla. Esto es como en el fútbol, si quieres tener al equipo en la liga de las estrellas tienes que hacer fichajes.

-- Hay muchos pegados a la silla?

--Hay una especie de masa crítica que defiende que todos somos iguales, pero por temor a que se reubique el dinero y pierdan el sillón. Y esa masa es la mayoría.

--Algo habrá mejorado la ciencia.

--Ha habido un gran cambio en 20 años. Estamos a tiempo de coger el tren de la investigación a nivel internacional.

-- El plan de investigación regional alivia las estrecheces de los científicos?

--Se ha hecho un esfuerzo pero no hay seriedad en las convocatorias, salen tarde o no salen. El plan ha sido un desastre, no hay coherencia.

-- Qué opina de la política del rectorado en investigación?

--No podemos quejarnos en infraestructuras, especialmente ahora con el nuevo edificio. Pero las ayudas que puede dar son mínimas por falta de recursos.







Alfredo Sanz Medel es Catedrático de Química Analítica en la Universidad de Oviedo desde 1982. Después de concluir su Tesis Doctoral en la Universidad de Zaragoza (1973) realizó una estancia post-doctoral en el Imperial College de Londres bajo la dirección del Prof. T. S. West. De vuelta a España, trabajó como Profesor Agregado de Química Analítica en la Universidad Complutense (Madrid). En Octubre de 1978 pasó a formar parte de la Universidad de Oviedo donde, cuatro años más tarde fue nombrado catedrático.

Es autor o coautor de más de 330 publicaciones científicas internacionales, varias patentes y libros. Ha sido organizador de varios Congresos y es bien conocido como conferenciante, tanto en España como en el extranjero del trabajo de investigación que su Grupo realiza en Oviedo. Dicho Grupo es ya numeroso (en torno a 30 investigadores) y posee un gran prestigio internacional en los foros de Espectroscopía Analítica.

Su investigación actual se centra en tres líneas básicas:

a.- Nuevos Detectores Atómicos y metodologías para el análisis multielemental de ultratrazas, en particular el empleo de los Plasmas Espectroquímicos a baja presión (MIPs y Glow Discharges) y a presión atmosférica como fuentes espectroquímicas para Emisión Atómica y, sobre todo para espectrometría de Masas (ICP-MS).

b.- Nuevos Sensores Moleculares, basados en técnicas de luminiscencia y fibra óptica para aplicaciones biomédicas y medioambientales. El desarrollo de sensores basados en medidas de Fosforescencia a Temperatura Ambiente (RTP) constituye un tema de investigación importante.

c.- Desarrollo de Técnicas Híbridas para el análisis de tóxicos metálicos y sobre todo para Especiación de los mismos en muestras de interés biológico y medioambiental. Es de resaltar el uso de CG, HPLC y Electroforesis Capilar acopladas a Detectores de ICP-MS (incluyendo Cuadrupolos, Q-célula de colisión, Doble Enfoque y Tiempos de Vuelo). Es probablemente en este campo de la Especiación donde el Grupo del Prof. Sanz-Medel ha alcanzado mayor resonancia.

El Prof. Sanz-Medel fue presidente desde 1989 hasta 1998 del Grupo Espectroquímico Español de la Real Sociedad Española de Química. Ha sido editor de las revistas científicas internacionales Journal of Analytical Atomic Spectrometry (6 años) y Mikrochimica Acta (3 años), así como miembro Asociado de la V Comisión de la IUPAC como experto en “Especiación”.


Actualmente es el delegado español en la IUPAC y en la revista “ICP Information Newsletter” (Massachussets, USA) y pertenece al “Advisory Board” de Talanta (Pergamon Press), Spectrochimica Acta, parte B (Elsevier) y, Monographs in Analytical Spectroscopy (Royal Society of Chemistry, London). En Enero de 2002 fue nombrado Editor regional de Analytical and Bioanalytical Chemistry (ABC) de Springer Verlag y pasará a ser editor regular de la misma a partir de Enero de 2003.




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