peacedoveolivebranchhgcic0

Gracias por seguir este blog

BIENVENIDOS AL BLOG AULA DE PAZ

jueves, 7 de mayo de 2009

TRAS LA PUERTA: STEPHEN EDWIN KING





Stephen Edwin King (Portland, Maine, 21 de septiembre de 1947) es un escritor estadounidense conocido por sus novelas de terror. Los libros de King han estado muy a menudo en las listas de superventas. En 2003 recibió el National Book Award por su trayectoria y contribución a las letras americanas, el cual fue otorgado por la National Book Foundation.


King además ha escrito obras que no corresponden al género del terror, incluyendo las novelas Different Seasons, El pasillo de la muerte, Los ojos del dragón, Hearts in Atlantis y su autodenominada "magnum opus", La Torre Oscura. Durante un periodo utilizó los seudónimos Richard Bachman y John Swithen.

Stephen King nació en Portland (Maine), fue el segundo hijo de Donald King y Nellie Ruth Pillsbury. Cuando King tenía dos años de edad, su padre abandonó la familia. Su madre lo crió junto a su hermano mayor David por su cuenta, algunas veces bajo grandes problemas financieros. Tras vivir en Fort Wayne (Indiana) y Stratford (Connecticut), la familia se mudó a Durham, pueblo natal de Ruth. King estudió en Durham Elementary School y luego en Lisbon Falls High School

Cuando era niño, King presenció un espantoso accidente – uno de sus amigos quedó atrapado en unos rieles y fue arrollado por un tren. Aunque este hecho podría haber inspirado las oscuras creaciones de King, el mismo escritor desecha la idea.

King empezó a escribir desde una temprana edad, basándose en películas vistas recientemente e historietas. Mientras estaba en el colegio, comenzó a vender cuentos a sus compañeros, los cuales eran copiados con la misma máquina que su hermano utilizaba para publicar su periódico llamado Dave's Rag. Sin embargo, la actividad no fue bien vista por sus profesores, quienes le obligaron a devolver el dinero ganado. A los trece años de edad aproximadamente, descubrió en la casa de su tía una vieja caja con libros de su padre, la mayoría de terror y ciencia ficción. Desde entonces comenzó a enviar sus trabajos a diferentes revistas, sin recibir una respuesta positiva. Su primer relato publicado fue incluido en la revista Comics Review de Mike Garrett en 1965. El título original era I Was a Teenage Grave Robber, pero fue cambiado por el editor a In a Half-World of Terror.

Entre 1966 y 1971, King estudió inglés en la Universidad de Maine, en Orono y escribió una columna titulada "King's Garbage Truck" en la revista de la misma. King conoció a Tabitha Spruce en la biblioteca de la universidad y se casaron en 1971. El escritor tomó trabajos de medio tiempo para poder pagar sus estudios, incluso en una lavandería. Utilizó la experiencia vivida para escribir la historias The Mangler y Carretera maldita.



Después de terminar sus estudios universitarios con una licenciatura en arte en inglés y obtener un certificado para poder enseñar en secundaria, King enseñó inglés en Hampden Academy (Hampden). Durante este periodo, él y su familia vivieron en un remolque. Escribió historias cortas (la mayoría publicadas en revistas para hombres) para poder satisfacer las necesidades de su familia. Durante este período King comenzó a tener problemas de alcoholismo, que mantuvo durante una década.

Carrera como escritor

Durante este periodo, comenzó a escribir un gran número de novelas. Una de sus primeras ideas fue la de una joven con poderes psíquicos. Sin embargo, se sintió desalentado, y la tiró a la basura. Tabitha rescató el trabajo y lo animó a terminarlo. Después de finalizada la novela, la tituló Carrie y la mandó a la compañía editora Doubleday, al pasar el tiempo se olvidó de ella. Más tarde, recibió una oferta de compra por 2.500 dólares de adelanto (no un gran adelanto para una novela, incluso en ese tiempo). Poco tiempo después, el valor de Carrie con los derechos del manuscrito fueron vendidos por 400.000 dólares (200.000 de los cuales recibió el editor). Después del lanzamiento, su madre murió de cáncer uterino, pero logró leer la novela antes de morir.


Después de la publicación de The Tommyknockers, la familia y amigos de King decidieron ayudarlo con sus vicios, le mostraron su propia basura para que se diera cuenta del nivel de adicción que había alcanzado: latas de cerveza, cigarrillos, cocaína, xanax, valium, nyquil, eran algunas de las cosas que había. Solicitó ayuda y abandonó toda forma de alcohol y drogas a finales de los años 1980.

Los personajes en los libros de King han ido evolucionando al pasar de los años:

  • Sus primeros trabajos (Carrie, El resplandor, La danza de la muerte), mostraban a familias de la clase trabajadora quienes debían luchar contra problemas financieros.
  • A finales de los años 1980, sus trabajos presentaban personas de clase media como profesores o autores.
  • A finales de los años 1990, los personajes eran pilotos de aviones, escritores o de algún otro trabajo parecido.

Accidente de automóvil

En el verano de 1999, King se encontraba trabajando en el ensayo titulado On Writing: A Memoir of the Craft ("Mientras escribo"). En ese período había terminado la sección de memorias y había abandonado el libro durante dieciocho meses, debido a la inseguridad acerca de como proceder o de si iba a molestar a terceros. King relata que fue el primer libro que tuvo que abandonar desde que escribiese The Stand décadas atrás. Habiendo tomado la decisión de continuar con el libro, el 17 de junio, escribió un lista de preguntas que le habían hecho con frecuencia sobre su forma de escribir, al mismo tiempo que otras que le hubiera gustado que le hubieran formulado; el 18 de junio, escribió cuatro páginas de la susodicha sección.



El 19 de junio, a las 4:30 de la tarde aproximadamente, King caminaba por el arcén derecho de la ruta 5 en North Novell. El conductor Bryan Smith, distraído por un rottweiler incontrolado que se movía en la parte trasera de su coche marca Dodge Caravan de 1985, atropelló a King, quien aterrizó en una zanja de unos 4 metros de profundidad desde el pavimento de la carretera de la Ruta 5.

El ayudante del comisario del condado de Oxford, Matt Baker, grabó que los testigos dijeron que el conductor no conducía con exceso de velocidad ni con imprudencia. Baker también informó que King fue atropellado por detrás. En la página web oficial de Stephen King se menciona que esto no es correcto ya que King iba caminando de cara al tráfico.

King estaba lo bastante consciente para dar los números de teléfono de su familia al ayudante del comisario para poder ponerse en contacto con ellos, aunque se encontraba sufriendo un dolor considerable. El escritor fue llevado en primer lugar al Hospital Northern Cumberland, para luego ser trasladado desde allí en helicóptero al Hospital Central de Maine. Sus heridas - el pulmón derecho colapsado, múltiples fracturas en la pierna derecha, laceración del cuero cabelludo y la cadera fracturada - le mantuvieron en el centro médico hasta el 9 de julio, casi tres semanas internado.

Ese mismo año King terminó la mayor parte Buick 8: Un coche perverso (en inglés From a Buick 8), novela en la cual uno de los protagonistas muere en un accidente automovilístico. De las espeluznantes similitudes con su propio accidente, King dice que intentó "darle demasiada importancia al suceso". La novela Misery, escrita en 1987, trata también sobre un escritor que experimenta heridas muy graves debido a un accidente de coche, pero la novela se centra fundamentalmente en la enfermedad mental de una devota seguidora que atiende al escritor. También en la serie para TV Kingdom Hospital, un escritor sufre un accidente exactamente igual al real.

Después de cinco operaciones en diez días y terapia física, King retomó en julio el trabajo donde lo había dejado en la novela On Writing, aunque se resentía todavía de su cadera y solamente podía sentarse unos cuarenta minutos antes de que el dolor se tornara intolerable. Su estado físico ha mejorado desde entonces.



El abogado de King y otras dos personas compraron la furgoneta de Smith por 1.500 dólares para impedir que fuera subastada a través de internet en eBay.

King utiliza la historia del accidente dentro de la séptima entrega de La Torre Oscura (The Dark Tower).

Años recientes

En 1996, King ganó el premio O. Henry Award por su historia, "The Man in the Black Suit". En el 2003, King fue honrado con el premio a la trayectoria de National Book Awards, lo que causó un alboroto entre la comunidad literaria por la elección del escritor, especialmente de parte del crítico literario Harold Bloom.

Stephen King escribió seis libros bajo el seudónimo Richard Bachman. King hizo un funeral falso para Bachman después de que el secreto fue hecho público, lo cual inspiró el libro The Dark Half. King escribió una historia corta bajo el nombre John Swithen, The Fifth Quarter, la cual fue re-publicada en 1993 bajo el nombre de Stephen King.

En 2002, King anunció que dejaría de escribir, motivado aparentemente por la frustración de sus lesiones, que lo incomodaban y reducían su energía. Desde entonces ha escrito algunos libros, pero a un ritmo menor que el de antes.

Desde 2003, King ha dado su punto de vista sobre la cultura popular en una columna de la página trasera de la revista Entertainment Weekly, normalmente cada tres semanas. La columna es titulada "The Pop Of King", una referencia a "The King of Pop" ("el rey del pop" en inglés), Michael Jackson.

En octubre de 2005, King firmó un contrato con Marvel Comics; sería su primer proyecto oficial en éste mundo, ya que en los años 1980 participó en un cómic a beneficio para la hambruna en África. La idea sería expandir su serie The Dark Tower. La serie será ilustrada por el artista Jae Lee, ganador del premio Eisner. Marvel anunció que el proyecto será retrasado hasta el 2007 para que King tuviera el tiempo y dedicación necesarios.

En enero de 2006, King apareció en la primera entrega de Amazon Fishbowl, presentada por Bill Maher.

Stephen King vive en Bangor (Maine) con su esposa Tabitha King, que también es novelista. Tienen otra casa en el distrito Western Lakes de Maine. King pasa el invierno en su mansión con vista al mar ubicada en Sarasota (Florida). Recientemente construyó otra casa en Connecticut. Sus tres hijos Naomi Rachel, Joe Hill (quien apareció en la película Creepshow) y Owen Phillip, alcanzaron la mayoría de edad y viven por su cuenta. Owen publicó en el 2005 su primera colección de historias titulada We're All in This Together: A Novella and Stories, y Joe Hill es autor de 20th Century Ghosts, una serie de cuentos (muy premiados) y una novela llamada el Traje del muerto (A la cual han vendido los derechos para la película de Warner Bros).



Estilo

En el libro, On Writing: A Memoir of the Craft, King describe su estilo de escritura de gran longitud y profundidad. Cree que para las buenas historias es mejor crear una pequeña "semilla" y dejar que la historia crezca y se desenvuelva desde ahí. Generalmente empieza sus historias sin saber como terminarán.

Es conocido por su calidad de detalles, continuidad, y referencias internas; muchas de sus historias se ven ligadas por personajes secundarios, pueblos ficticios, o eventos de libros pasados.

Sus libros contienen referencias a la historia y cultura de los Estados Unidos, particularmente a la más oscura y escalofriante parte de esta. Las referencias están plasmadas en historias de los personajes, en las cuales se explican sus temores. Algunas referencias incluyen el crimen, guerras (especialmente la guerra de Vietnam), y el racismo.

King utiliza un estilo de narración bastante informal, refiriéndose a sus fans como "lectores constantes" o "amigos y vecinos". Este estilo contrasta con los oscuros temas de sus historias.

Stephen King tiene una sencilla fórmula para poder escribir bien: "Lee cuatro horas al día y escribe cuatro horas al día. Si no encuentras el tiempo para hacerlo no podrás convertirte en un buen escritor."

Visión del mundo

Las novelas de terror de King están construidas basándose en una visión constante del mundo, descrita más claramente en Insomnia y La torre oscura. En esta visión, describe la existencia metafóricamente como una torre oscura, ubicada en un paisaje de flores rojas. En esta torre hay varios niveles, con entidades en cada uno. Algunos son hostiles, otros benevolentes. Muchas de sus novelas toman lugar en este universo ficticio, y algunos personajes se relacionan con hechos de otras historias.

Este concepto está basado en el pensamiento de H. P. Lovecraft y sus mitos.

Otros escritores

King es un gran admirador del escritor H. P. Lovecraft y ha incorporado varias de sus técnicas (como la conexión entre las historias de sus libros, la utilización de recortes de periódicos, transcripciones de prueba, otros materiales de documentación, y el uso de pueblos ficticios como "Castle Rock" y "Derry") en sus novelas pero se diferencia de éste por su caracterización extensa, un diálogo efectivo, e historias con finales positivos, todos estos inexistentes en los relatos de Lovecraft.

Edgar Allan Poe, uno de los padres del género de terror contemporáneo, ha tenido una gran influencia en las historias de King. Un buen ejemplo es El resplandor. El texto extraído de la misma, "Y la muerte roja dominó sobre todas las demás," (en inglés "And the red death held sway over all,") recuerda al original, "Y la Oscuridad y la Decadencia y la Muerte Roja mantienen un dominio ilimitado sobre los demás" (en inglés "And Darkness and Decay and the Red Death held illimitable dominion over all,") contenido en la obra La máscara de la muerte roja de Poe. La novela de King es análoga al pequeño relato de Poe de forma bastante precisa. Los dos escritores comparten el uso de los Doppelgänger, aunque el tema está presente en la mayoría de las obras de terror y no se puede especificar a un solo autor. Además, el argumento del relato corto titulado "El cadillac de Dolan" (en inglés Dolan's Cadillac) es en comparación casi idéntica a la novela de Poe llamada "El barril de Amontillado" (en inglés The Cask of Amontillado), parafraseando incluso el famoso alegato de Fortunato, "¡por el amor de Dios, Montresor!" (en inglés "for the love of God, Montresor!").

King declaró su admiración por otro autor menos prolífico: Shirley Jackson. La novela Salem's Lot empieza con una cita del libro The Haunting of Hill House de Jackson. Tony, un amigo imaginario de El resplandor tiene cierta relación con otro amigo imaginario, llamado también Tony, del libro Hangsaman de Jackson. Hay algunas otras similitudes entre los personajes Carrie de Carrie y Eleanor de The Haunting of Hill House. King declaró que Carrie está basada en dos víctimas de abuso en la escuela que conoció. Una escena crucial de Storm of the Century está basada en el libro de Jackson titulado The Lottery.

Y finalmente, otra de sus influencias fue John D. MacDonald. King ha sido un gran fan de MacDonald a lo largo de su vida, y la deuda que le debe al viejo escritor parece clara. Del mismo modo que King es un maestro en el género del terror, MacDonald es bastante popular en el género criminalístico. King aprendió mucho del arte de penetrar en la mente de los personajes, utilizado por MacDonald. La manera en que ambos escritores describe a los personajes, aunque en distinto estilo, son bastante similares. King y MacDonald demuestran una gran dedicación en su trabajo, practicando bastantes horas diariamente. King dedicó la novela Sun Dog a MacDonald, diciendo "Te extraño, viejo amigo."



Debido a su gran popularidad, King es comparado habitualmente con Dean Koontz, y algunos admiradores desean leer un libro escrito entre los dos. Ambos escritores declararon lo imposible del proyecto, la razón principal es el hábito de King de tener personajes con una vida miserable, y Koontz tiene el de escribir finales felices para la mayoría de sus libros.

King escribió dos novelas colaborando con Peter Straub, The Talisman y Black House. King comentó que tenían planes de escribir el tercer y último de la saga, pero no se ha propuesto ninguna fecha.

King escribió además la novela no-ficticia Faithful con el novelista Stewart O'Nan.

Curiosidades

  • Stephen King tocaba la guitarra en la banda Rock Bottom Remainders pero no ha vuelto a tocar hace años. Entre los miembros se encuentran: Dave Barry, Ridley Pearson, Scott Turow, Amy Tan, James McBride, Mitch Albom, Roy Blount Jr., Matt Groening, Kathi Kamen Goldmark y Greg Iles. Ninguno de ellos dice tener talento musical. Eric Alterman relata un encuentro informal de la banda con Bruce Springsteen en el libro Bruce Springsteen, nacido para el rock(2004).
  • King es un fan del grupo de rock AC/DC. Incluso hicieron la banda sonora de su película Maximum Overdrive.
  • King tambien es fan del grupo de punk rock The Ramones, que fue banda sonora de la pelicula Cementerio de Animales,tambien compusieron la cancion Pet Sematary.
  • King es también un fan de la serie de televisión Lost. Y ha influenciado y colaborado en ella.
  • En muchas de las películas basadas en sus obras se le puede ver interpretando papeles secundarios no acreditados (cameos).
  • En 1997 Mick Garris dirigió una nueva versión de El resplandor para televisión (más tarde editada en DVD). King no estaba contento con la primera adaptación de su novela, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson en 1980.

Obras completas

Novelas

  • 1974 - Carrie
  • 1975 - El misterio de Salem's Lot (Salem's Lot)
  • 1977 - El resplandor (The Shining)
  • 1978 - La danza de la muerte (The Stand)
  • 1979 - La zona muerta (The Dead Zone)
  • 1980 - Ojos de fuego (Firestarter)
  • 1981 - Cujo
  • 1983 - Christine
  • 1983 - Cementerio de animales (Pet Sematary)
  • 1983 - El ciclo del hombre lobo (Cycle of the Werewolf)
  • 1984 - El talismán (The Talisman, escrito junto a Peter Straub)
  • 1986 - It
  • 1987 - Los ojos del dragón (The Eyes of the Dragon)
  • 1987 - Misery
  • 1987 - Los Tommyknockers (The Tommyknockers)
  • 1989 - The Dark Half
  • 1990 - Apocalipsis (The Stand: The Complete & Uncut Edition)
  • 1991 - La tienda de los deseos malignos (Needful Things)
  • 1992 - El juego de Gerald (Gerald's Game)
  • 1993 - Dolores Claiborne
  • 1994 - Insomnia
  • 1995 - El retrato de Rose Madder (Rose Madder)
  • 1996 - El pasillo de la muerte (The Green Mile)
  • 1996 - Desesperación (Desperation)
  • 1998 - Un saco de huesos (Bag of bones)
  • 1999 - La tormenta del siglo (Storm of the century, guión)
  • 2000 - La chica que amaba a Tom Gordon (The girl who loved Tom Gordon)
  • 2000 - Montando la bala (Riding the Bullet)
  • 2001 - El cazador de sueños (Dreamcatcher)
  • 2001 - Casa Negra (Black House, escrito junto a Peter Straub)
  • 2002 - Buick 8: un coche perverso (From a Buick 8)
  • 2005 - Colorado Kid (The Colorado Kid)
  • 2006 - Cell
  • 2006 - La historia de Lisey (Lisey Story)
  • 2008 - Duma Key (Duma Key)

Colecciones

  • 1978 - El umbral de la noche (Night Shift)
  • 1982 - Las cuatro estaciones (Different Seasons)
  • 1985 - Historias fantásticas (Skeleton crew)
  • 1990 - Las cuatro después de la medianoche (Four Past Midnight)
  • 1993 - Pesadillas y alucinaciones (Nightmares & Dreamscapes)
  • 1997 - Six Stories (Edición limitada de 1100 ejemplares cuyos relatos fueron reeditados en Todo es eventual y Corazones en la Atlántida)
  • 1999 - Corazones en la Atlántida (Hearts in Atlantis)
  • 2003 - Todo es eventual: 14 relatos oscuros (Everything is eventual: 14 Dark Tales)
  • 2008 - Just After Sunset

Serie de La Torre Oscura (The Dark Tower)

Gran parte de la obra de Stephen King se encuentra reflejada en su opus magnus: La Torre Oscura, que es una saga de siete volúmenes, con la cual, según los comentarios del autor, también culmina su carrera de escritor.

  • 1982 - La Torre Oscura I: La hierba del diablo (The Gunslinger) (Reeditado en 2003 como 'El pistolero')
  • 1987 - La Torre Oscura II: La invocación (The Drawing of the Three) (Reeditado en 2003 como 'La llegada de los tres')
  • 1991 - La Torre Oscura III: Las Tierras Baldías (The Wastelands)
  • 1997 - La Torre Oscura IV: La bola de cristal (Wizard and Glass) (Reeditado como 'Mago y Cristal')
  • 1998 - Las Hermanitas de Eluria (Little Sisters of Eluria) cuento incluido en Legends editado por Robert Silverberg, luego incluido en Todo es eventual: 14 relatos oscuros
  • 2003 - La Torre Oscura V: Lobos del Calla (Wolves of the Calla)
  • 2004 - La Torre Oscura VI: Canción de Susannah (Song of Susannah)
  • 2004 - La Torre Oscura VII: La Torre Oscura (The Dark Tower)
  • Childe Roland to the Dark Tower Came de Robert Browning (poema en el que se basa la serie)

Bajo el seudónimo de Richard Bachman

  • 1977 - Rabia (Rage)
  • 1979 - La larga marcha (The Long Walk)
  • 1981 - Carretera maldita (Roadwork)
  • 1982 - El fugitivo (The Running Man)
  • 1984 - Maleficio (Thinner)
  • 1996 - Posesión (The Regulators)
  • 2007 - Blaze

No ficción

  • 1981 - Danza macabra (Danse Macabre)
  • 1988 - Nightmares in the Sky: Gargoyles and Grotesques (no editado en español)
  • 2001 - Mientras escribo (On Writing)
  • 2005 - Faithful: Two Diehard Boston Red Sox Fans Chronicle the Historic 2004 Season (no editado en español)

Cómics

  • 1982 - Creepshow
  • 2006 - The Secretary Of Dreams
  • 2007 - El nacimiento del Pistolero (The Gunslinger Born). King sólo participa en calidad de supervisor.
  • 2008 - El largo camino a casa (The Long Road Home).
  • 2009 - Traición (Treachery). Aún sin edición en castellano.
  • 2008 - Apocalipsis (The Stand). Aún sin edición en castellano.






martes, 5 de mayo de 2009

TRAS LA PUERTA: GOYA





Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 30 de marzo de 1746 – Burdeos, Francia, 15 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la Pintura contemporánea, y se considera precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.


Tras un lento aprendizaje en su tierra natal, en el ámbito estilístico del barroco tardío y las estampas devotas, viaja a Italia en 1770, donde traba contacto con el incipiente neoclasicismo, que adopta cuando marcha a Madrid a mediados de esa década, junto con un pintoresquismo costumbrista rococó derivado de su nuevo trabajo como pintor de cartones para los tapices de la manufactura real de Santa Bárbara. El magisterio en esta actividad y en otras relacionadas con la pintura de corte lo imponía Mengs, y el pintor español más reputado era Francisco Bayeu, que fue cuñado de Goya.


Una grave enfermedad que le aqueja en 1793 le lleva a acercarse a una pintura más creativa y original, que expresa temáticas menos amables que los modelos que había pintado para la decoración de los palacios reales. Una serie de cuadritos en hojalata, a los que él mismo denomina de capricho e invención, inician la fase madura de la obra del artista y la transición hacia la estética romántica.




Además, su obra refleja el convulso periodo histórico en que vive, particularmente la Guerra de la Independencia, de la que la serie de estampas de Los desastres de la guerra es casi un reportaje moderno de las atrocidades cometidas y componen una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición.


Gran popularidad tiene su Maja desnuda, en parte favorecida por la polémica generada en torno a la identidad de la bella retratada. De comienzos del siglo XIX datan también otros retratos que emprenden el camino hacia el nuevo arte burgués. Al final del conflicto hispano-francés pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808, que sientan un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia, que no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal.




Pero su obra culminante es la serie de pinturas al óleo sobre el muro seco con que decoró su casa de campo (la Quinta del Sordo), las Pinturas Negras. En ellas Goya anticipa la pintura contemporánea y los variados movimientos de vanguardia que marcarían el siglo XX.


Francisco Goya Lucientes nació en 1746 en el seno de una familia de mediana posición social de Zaragoza, que ese año se había trasladado al pueblecito de Fuendetodos, situado a unos cuarenta kilómetros al sur de la capital, en tanto se rehabilitaba la casa donde vivían. Su padre era un artesano de cierto prestigio, maestro dorador, cuyas relaciones laborales sin duda contribuyeron a la formación artística de Francisco. Al año siguiente volvieron a Zaragoza, si bien los Goya mantuvieron siempre el contacto con el pueblo natal del futuro pintor, como revela el que su hermano mayor, Tomás, que siguió el oficio del padre, instalara allí su taller en 1789.



Cuando Francisco tenía poco más de diez años, ya comenzados sus estudios primarios probablemente en los Escolapios de Zaragoza, la familia atravesó dificultades económicas que pudieron obligar al jovencísimo Goya a ayudar con su trabajo a superar la crisis. Quizá este hecho explique que su ingreso en la Academia de Dibujo de Zaragoza, dirigida por José Luzán, no se produjera hasta 1759, una edad (trece años) algo tardía para lo que era habitual. De su actividad durante el aprendizaje con Luzán, que se prolongaría hasta 1763, se sabe poco, y, en palabras de Bozal, «nada [de la pintura de Goya] se conserva de aquellos años». Sin embargo, se han atribuido a esta etapa algunos cuadros de tema religioso que acusan el estilo barroco tardío napolitano de su primer maestro, que se puede percibir en Sagrada Familia con San Joaquín y Santa Ana ante el Eterno en gloria, datada, según José Manuel Arnaiz, entre 1760 y 1763.


Goya, en todo caso, es un pintor cuyo aprendizaje progresa lentamente, y su obra de madurez se revelará tarde. No es extraño que no obtuviera el primer premio en el concurso de pintura de tercera categoría convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1763, en el que el jurado no le otorgó ningún voto en competencia con Gregorio Ferro. Tres años más tarde, esta vez en la convocatoria de primera clase, volvió a intentarlo a fin de obtener una beca de formación en Roma, de nuevo sin éxito.




Esta decepción pudo motivar su acercamiento al pintor Francisco Bayeu —con cuya familia tenían parentesco los Goya—, que había sido llamado a Madrid en 1763 por Mengs para colaborar en la decoración del Palacio Real de Madrid. En diciembre de 1764 un primo de Bayeu casó con una tía de Goya. Es muy probable que el pintor de Fuendetodos se trasladara a la capital de España por estas fechas en busca de protección y nuevo maestro, como indica el hecho de que Goya se presentara en Italia en 1770 como discípulo de Francisco Bayeu.


Tras los dos intentos frustrados de obtener apoyo material para llevar a cabo el obligado viaje para estudiar a los maestros italianos in situ, Goya, con sus propios recursos, parte hacia Roma, Venecia, Bolonia y otras ciudades italianas, donde consta su aprendizaje de la obra de Guido Reni, Rubens, El Veronés o Rafael, entre otros grandes pintores.



Acerca de su recorrido y actividades durante este viaje de estudios existe un valioso documento, un álbum de apuntes denominado Cuaderno italiano, que inaugura una serie de cuadernos de bocetos y anotaciones conservados en su mayor parte en el Museo del Prado. Estos álbumes se distinguen con una letra que va de la A a la H y que marca un orden cronológico. En ellos se encuentra el grueso de los dibujos de Goya, una expresión muy valiosa de su arte por la libertad y rapidez con que están ejecutados. En este terreno, sin embargo, es el Cuaderno italiano el más convencional, pues supone un cuaderno de trabajo, de ejercicios, más que un corpus de obra original.



En Parma concursa en una convocatoria pictórica, con tema obligado de género histórico, en la que, si bien no obtuvo el máximo galardón, sí una mención especial del jurado. Su Aníbal vencedor contempla por primera vez Italia desde los Alpes muestra cómo el aragonés se ha despojado de las convencionales composiciones de estampa devota aprendidas de José Luzán y del cromatismo tardobarroco (rojos, azules oscuros e intensos y glorias anaranjadas como representación de lo sobrenatural religioso) para adoptar una invención más arriesgada, inspirada en los modelos clasicistas, así como una paleta de tonos pasteles, rosados, suaves azules y grises perla.


Goya ha asumido con esta obra la estética Neoclásica, recurriendo a la alegoría mitológica en figuras, como el minotauro que representa las fuentes del río Po o la Victoria laureada bajando del cielo en el carro de la Fortuna.


Ya en 1771, Goya vuelve a España, quizá urgido por la enfermedad de su padre o por haber recibido el encargo de la Junta de Fábrica del Pilar de realizar una pintura mural para la bóveda del coreto de la capilla de la Virgen.




En estos años la actividad de Goya fue intensa. Decora con un gran fresco que terminó en 1772, La adoración del nombre de Dios, la bóveda del coreto de la Basílica del Pilar, obra que satisfizo a la Junta de Fábrica del templo. Inmediatamente emprende la realización de las pinturas murales de la capilla del palacio de los condes de Sobradiel, conjunto de pintura religiosa que fue arrancado en 1915 y dispersado en piezas que se conservan en su mayor parte en el Museo de Zaragoza. Destaca el que fue el techo, El entierro de Cristo, que se puede contemplar en el Museo de la Fundación Lázaro Galdiano.


Pero el mayor empeño lo constituye el conjunto de pinturas de la iglesia de la Cartuja del Aula Dei de Zaragoza, un monasterio situado a una decena de kilómetros a las afueras de la ciudad. Lo conforma un friso de grandes pinturas al óleo sobre muro que relata la vida de la Virgen desde sus antecedentes familiares (San Joaquín y Santa Ana) hasta la Presentación de Jesús en el templo. El esfuerzo culminó en 1774 y es muestra de la capacidad de Goya para este tipo de pintura de carácter monumental, que fue resuelto con formas rotundas y pincelada enérgica.



Si los emolumentos del encargo del coreto del Pilar habían sido inferiores a los que cobraban sus colegas, solo dos años después el impuesto de industria por el que cotiza 400 reales de plata era mayor del que pagó su primer maestro, José Luzán. Goya era ya el pintor más valorado de los que trabajaban en Aragón.


En cuanto a su vida personal, Goya se había casado con la hermana de Francisco Bayeu el 25 de julio de 1773 y tuvo el primer hijo el 29 de agosto de 1774. A finales de ese año, posiblemente gracias a la influencia de su cuñado, Goya es llamado por Mengs a la corte para trabajar como pintor de cartones para tapices. El 3 de enero de 1775 emprende el viaje a Madrid, donde comenzó una etapa que le llevaría a un trabajado ascenso social como pintor real, no exento, sin embargo, de puntuales decepciones.


La confección de tapices para las dependencias de la realeza española había sido un empeño de los Borbones que se ajustaba al espíritu de la Ilustración, pues se trataba de una empresa que fomentaba la industria de calidad. A partir del reinado de Carlos III, las estampas se esforzarán por representar motivos españoles, en línea con el pintoresquismo vigente en los sainetes teatrales de Ramón de la Cruz o las populares estampas grabadas por Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, Colección de trajes de España tanto antiguos como modernos (1777-1788), que tuvieron una enorme repercusión.




Para llegar al tapiz había de elaborarse un modelo previo en cartón, que servía de base en el telar y que reproducía un lienzo de alguno de los pintores secundarios que elaboraban bocetos y luego cuadros para tal fin. Entre estos figuraban José Camarón, Antonio González Velázquez, José del Castillo o Ramón Bayeu; todos ellos bajo la dirección de Francisco Bayeu y Mariano Salvador Maella, y en última instancia, por Anton Raphael Mengs. Este fue además el rector del gusto neoclásico en España, aunque solo pudo ocuparse personalmente, en el periodo en que trabajó Goya, de la dirección de la Real Fábrica de Tapices entre 1775 y 1776, fecha en la que parte hacia Roma.


Goya comienza su labor, menor como pintor, pero importante para introducirse en los círculos aristocráticos, con la dificultad añadida de conjugar el Rococó de Tiépolo y el Neoclasicismo de Mengs para alcanzar el estilo apropiado para unos cuadros destinados a la decoración de las estancias reales, donde primaba el buen gusto y la observación de las costumbres españolas; todo ello, además, dotando a la escena de encanto no exento de variedad en la unidad. No es aún realismo pleno —si bien algunos de sus óleos para cartones denotan verismo, como La nevada (1786) o El albañil herido (1787)—, pero sí fue necesario alejarse tanto del barroco tardío de la pintura religiosa de provincias como del ilusionista Rococó, inadecuado para obtener una impresión de factura «del natural» (como pedía siempre el pintoresquismo). También era necesario distanciarse de la excesiva rigidez academicista del Neoclasicismo, que no favorecía la narración y la vivacidad en la anécdota requerida en estas imágenes de costumbres, protagonizadas por tipos populares o aristócratas disfrazados de majos y majas, como se puede apreciar en La gallina ciega (1789). Lo pintoresco necesita que el espectador sienta que el ambiente, los tipos, los paisajes y escenas son contemporáneos, cotidianos, como los que puede contemplar él mismo; pero a la vez, la vista debe ser entretenida y despertar la curiosidad, pues de lo contrario carecería de interés. Por otro lado, el realismo capta el motivo individualizándolo; los personajes de la pintura de costumbres son, en cambio, tipos representativos de un colectivo.


La actividad de Goya para la Real Fábrica de Tapices se prolongó durante doce años, de 1775 a 1780 en un primer quinquenio de trabajo y de 1786 hasta 1792 (otros siete años), año en que una grave enfermedad, que le provocó su sordera, lo alejó definitivamente de esta labor.



Realizada en 1775, consta de nueve cuadros de tema cinegético realizados para la decoración del comedor de los Príncipes de Asturias —los futuros Carlos IV y María Luisa de Parma— en El Escorial. A la serie pertenecen La caza de la codorniz, aún muy influido por las maneras de los hermanos Bayeu, Perros en traílla o Caza con mochuelo y red.


Se pueden distinguir dos grupos de encargos cuyo tema es la representación de diversiones populares, generalmente de ocio campestre, como correspondía a la ubicación del Palacio. Es por ello por lo que se insiste en localizar las escenas en la ribera del Manzanares. Los ejecutados entre 1776 y 1778, destinados al comedor de los Príncipes en el Palacio de El Pardo, y los realizados en 1778 y 1780 para el dormitorio de dicho palacio.


El primer grupo comienza con La merienda a orillas del Manzanares entregado en octubre de 1776 e inspirado en el sainete homónimo de Ramón de la Cruz. Le siguen Paseo por Andalucía (también conocido como La maja y los embozados), Baile a orillas del Manzanares y, quizá su obra más lograda de esta serie, El quitasol, un cuadro que logra un magnífico equilibrio entre la composición de raigambre neoclásica en pirámide y los efectos cromáticos propios de la pintura galante.




A la antecámara y el dormitorio principesco pertenecen La novillada, donde gran parte de la critica ha querido ver un autorretrato de Goya en el joven torero que mira al espectador, La feria de Madrid (ilustración de un pasaje de El rastro por la mañana, otro sainete de Ramón de la Cruz), Juego de pelota a pala y El cacharrero, donde muestra su dominio del lenguaje del cartón para tapiz: composición variada pero no inconexa, varias líneas de fuerza y distintos centros de interés, reunión de personajes de distintos estratos sociales, calidades táctiles en el bodegón de loza valenciana del primer término, dinamismo de la carroza, difuminado del retrato de la dama del interior del carruaje, y, en fin, una plena explotación de todos los recursos que este género de pinturas podía ofrecer.


Tras un periodo (1780-1786) en el que Goya emprendió otros trabajos, cuales fueron su dedicación a ejercer de retratista de moda de la clase pudiente madrileña y la recepción del encargo de pintar un cuadro para San Francisco el Grande de Madrid y una de las cúpulas de El Pilar, retoma su trabajo como oficial de la fábrica de tapices en 1786 con una serie dedicada a la ornamentación del comedor del Palacio de El Pardo.


El programa decorativo comienza con un grupo de cuatro cuadros alegóricos a las estaciones del año (entre los que descuella La nevada o El invierno, con su paisaje de tonos grisáceos y el verismo y dinamismo de la escena), para continuar con otras escenas de alcance social, como Los pobres en la fuente o El albañil herido.


Además de los trabajos dedicados al ornato del comedor de los príncipes se documentan algunos bocetos realizados como preparación a las telas que iban a decorar el dormitorio de las infantas en el mismo palacio. Entre ellos encontramos una obra maestra, La pradera de San Isidro que, como es habitual en Goya, es más audaz en los bocetos y más «moderno» (por su uso de una pincelada enérgica, rápida y suelta) que en los lienzos ya rematados. Debido a la inesperada muerte del rey Carlos III en 1788, este proyecto quedó interrumpido, si bien otro de los bocetos dio lugar a uno de sus más conocidos cartones: La gallina ciega.


Con destino al despacho del recién proclamado rey Carlos IV en El Escorial emprende la ejecución de otra serie de cartones entre 1788 y 1792 cuyos temas adquieren matices satíricos, aunque siguen dando cuenta de aspectos alegres de la sociedad española de su tiempo. Así aparecen de nuevo juegos al aire libre protagonizados por jóvenes, como en Los zancos, muchachos (Las gigantillas) o las mujeres que en El pelele parecen regocijarse en el desquite de la dominante posición social del hombre, manteando a un muñeco grotesco.


Comienzan con esta serie a aparecer los comentarios críticos hacia la sociedad de su tiempo que se desarrollarán más adelante, especialmente en su obra gráfica, cuyo ejemplo más temprano es la serie de Los caprichos. Aparecen ya en estos cartones rostros que anuncian las caricaturas de su obra posterior, como puede apreciarse en la cara de facciones simiescas del novio de La boda (1792).


Desde su llegada a Madrid para trabajar en la corte, Goya tiene acceso a las colecciones de pintura de los reyes, y el arte del aragonés tendrá en la segunda mitad de la década de 1770 un referente en Velázquez. La pintura del maestro había sido elogiada en 1780 en un discurso pronunciado por Jovellanos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el que alababa el naturalismo del maestro sevillano frente a la excesiva idealización de los defensores neoclásicos de una pretendida Belleza Ideal.




En la pintura del gran maestro sevillano, Jovellanos apreciaba valores originales de invención, técnica pictórica (manchas de pintura formando brillos que el ilustrado gijonés denominó «efectos mágicos») y defensa de la tradición propia que, según el asturiano, no desmerecía de la francesa, flamenca o italiana, dominante en la pintura dieciochesca en la Península. Goya pudo hacerse eco de esta corriente de pensamiento y en 1778 publica una serie de grabados al aguafuerte que reproduce cuadros de Velázquez. La colección fue muy bien recibida, pues la sociedad española demandaba reproducciones de las pocas accesibles pinturas de los sitios reales. Las estampas fueron elogiadas por Antonio Ponz en el tomo octavo de su Viaje de España, publicado ese mismo año.


También en sus cuadros Goya aplica los ingeniosos toques de luz velazqueños, la perspectiva aérea y un dibujo naturalista, visibles en el retrato de Carlos III cazador (hacia 1788), cuyo rostro arrugado recuerda el de los hombres maduros del primer Velázquez.


Goya se granjea en estos años la admiración de sus superiores, en especial la de Mengs «a quien tenía asombrado la facilidad con que hacía [los cartones]». Su ascenso social y profesional es notable y así, en 1780, es nombrado por fin académico de mérito de la Academia de San Fernando. Con motivo de este acontecimiento pinta un Cristo crucificado de factura ecléctica donde muestra su dominio de la anatomía, la luz dramática y los medios tonos, en un homenaje que recuerda tanto al Cristo de Mengs, como al de Velázquez.


A lo largo de toda la década de 1780 entra en contacto con la alta sociedad madrileña, que solicita ser inmortalizada por sus pinceles, convirtiéndose en su retratista de moda. Fue decisiva para la introducción de Goya en la elite de la cultura española su amistad con Gaspar Melchor de Jovellanos y Juan Agustín Ceán Bermúdez, historiador del arte. Gracias a ello recibe numerosos encargos, como los del recién creado (en 1782) Banco de San Carlos y del Colegio de Calatrava de Salamanca. De suma importancia fue también su relación con la pequeña corte que el infante don Luis de Borbón se había creado en Arenas de San Pedro (Ávila), junto al músico Luigi Boccherini y otras figuras de la cultura española. Don Luis había renunciado a todos sus derechos sucesorios al casar con una dama aragonesa, María Teresa Vallabriga, cuyo secretario y gentilhombre de cámara tenía lazos familiares con la familia Bayeu. De su conocimiento dan cuenta varios retratos de la Infanta María Teresa (uno de ellos ecuestre) y, sobre todo, La familia del infante don Luis (1784), uno de los cuadros más complejos y logrados de esta época.


Por otro lado, el ascenso del José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca a la cúspide de la gobernación de España y la buena opinión que tenía de la pintura de su compatriota, le proporcionó algunos de sus más importantes encargos: dos retratos del Primer Ministro, entre los que destaca el de 1783, El Conde de Floridablanca y Goya, que refleja el acto in fieri del propio Goya autorretratado como pintor que muestra el cuadro que está pintando al ministro, jugando con la idea de la mise en abyme.


Sin embargo, quizá el más decidido apoyo de Goya fue el de los Duques de Osuna (familia a la que retrató en el afamado Los duques de Osuna y sus hijos), en especial el de la duquesa María Josefa Pimentel, una mujer culta y activa en los círculos ilustrados madrileños. Por esta época estaban decorando su quinta de El Capricho y para tal fin solicitaron a Goya una serie de cuadros de costumbres con características parecidas a las de los modelos para tapices de los Sitios Reales, que fueron entregados en 1787. Las diferencias con los cartones para la Real Fábrica son notables. La proporción de las figuras es más reducida, con lo que se destaca el carácter teatral y rococó del paisaje. La naturaleza adopta un carácter sublime («Lo Sublime» del paisaje era una categoría definida por entonces en las preceptivas estéticas). Y sobre todo se aprecia la introducción de escenas de violencia o desgracia, como sucede en La caída, donde una mujer acaba de desplomarse desde un árbol sin que sepamos de la gravedad de las heridas sufridas, o en el Asalto de la diligencia, donde vemos a la izquierda un personaje que acaba de recibir un disparo a bocajarro mientras los ocupantes de un carruaje son desvalijados por una partida de bandoleros. En otro de estos cuadros, La conducción de una piedra, de nuevo destaca lo innovador del tema, el trabajo físico de los obreros de las capas humildes de la sociedad. Esta preocupación incipiente por la clase obrera habla no solo de la influencia de las preocupaciones del Prerromanticismo, sino también del grado de asimilación que Goya había hecho del ideario de los ilustrados que frecuentó.


De este modo Goya va ganando prestigio, y los ascensos se suceden. En 1785 es nombrado Teniente Director de Pintura de la Academia de San Fernando (semejante al puesto de subdirector), y en 1789, a sus cuarenta y tres años y tras la subida al trono del nuevo rey Carlos IV y hacer su retrato, Pintor de Cámara del Rey, lo que le capacitaba para ejecutar los retratos oficiales de la familia real a la par que obtenía unas rentas que le permitían darse el lujo de comprarse coche y sus tan deseados «campicos», como reiteradamente le escribía a Martín Zapater, su amigo de siempre.


En mayo de 1823, las tropas del duque de Angulema toman Madrid con objeto de restaurar la monarquía absoluta de Fernando VII y se produce una inmediata represión de los liberales que habían apoyado la constitución de 1812, vigente de nuevo durante el Trienio Liberal. Goya temió los efectos de esta persecución (consta que Leocadia Weiss, su compañera, también) y marchó a refugiarse a casa de un amigo canónigo, José Duaso y Latre. Al año siguiente solicita al rey un permiso para convalecer en el balneario de Plombières que le fue concedido.


Goya llega a mediados de 1824 a Burdeos y aún tiene energía para marchar a París en verano, volviendo a Burdeos en septiembre donde residiría hasta su muerte. Su estancia francesa solo se vio interrumpida en 1826, año en que viaja a Madrid para cumplimentar los trámites de su jubilación, que consiguió con una renta de cincuenta mil reales sin que Fernando VII pusiera impedimentos a ninguna de las peticiones del pintor.




Los dibujos de estos años, recogidos en el Álbum G y el H o bien recuerdan a Los Disparates y a las Pinturas Negras, o bien poseen un carácter costumbrista y recogen estampas de la vida cotidiana de la ciudad de Burdeos recogidas en sus habituales paseos, como ocurre con el óleo La lechera de Burdeos (hacia 1826). Varios de ellos están dibujados con lápiz litográfico, en consonancia con la técnica de grabado que está practicando por estos años, y utiliza en la serie de cuatro estampas de Los toros de Burdeos. En los dibujos de estos años tienen presencia dominante las clases humildes y los marginados. Ancianos que se muestran en actitudes juguetonas o circenses, como el «Viejo columpiándose» —custodiado en la Hispanic Society— o dramáticas, como el que se supone contrafigura de Goya —aunque no autorretrato—, un barbudo anciano que camina con la ayuda de bastones titulado «Aún aprendo».


También siguió pintando al óleo. Leandro Fernández de Moratín, en su epistolario, principal fuente de noticias sobre la vida de Goya en estos años, escribe a Juan Antonio Melón que «pinta que se las pela, sin querer corregir jamás nada de lo que pinta». Destacan los retratos a sus amigos, como el que hace al propio Moratín a su llegada a Burdeos que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Bilbao o aquel en el que retrata a Juan Bautista de Muguiro en mayo de 1827.


Pero sin duda destaca La lechera de Burdeos, lienzo que ha sido visto como un directo precursor del impresionismo. El cromatismo se aleja de la oscura paleta característica de sus Pinturas Negras. Presenta matices de azules y los toques rosados. El motivo, una joven, parece revelar la añoranza de Goya por la vida juvenil y plena. Hace pensar este canto del cisne en un compatriota posterior, Antonio Machado que, también exiliándose de otra represión, guardaba en su bolsillo los últimos versos donde escribió «Estos días azules y este sol de la infancia». Del mismo modo, acabada su vida, Goya rememora el color de sus cuadros para tapices y acusa la nostalgia de su juventud perdida.


Por último, hay que señalar la serie de miniaturas sobre marfil que pintó en estos años usando la técnica del esgrafiado sobre negro. Inventa en dichos diminutos marfiles figuras caprichosas y grotescas. La capacidad de innovar las texturas y las técnicas del ya anciano Goya no se había agotado.


El 26 de marzo de 1828 le visitaron en Burdeos su nieto Mariano y su hijo Javier. La emoción quebrantó su ya delicado estado de salud y le obligó a guardar cama, postración de la que ya no se recuperará. Muere el 15 de abril de 1828. Sus restos descansan hoy en la ermita de San Antonio de la Florida de Madrid.


Se puede estudiar la evolución del aspecto físico e incluso aspectos de la condición humana de Goya haciendo un recorrido por las numerosas obras en que reflejó su autorretrato, tanto en óleos como en dibujos; unas veces con su efigie, otras de cuerpo entero y en numerosas ocasiones incluido en el conjunto de un cuadro de grupo.


El autorretrato más temprano que se conoce fue realizado hacia 1773 (óleo sobre tabla, 58 x 44 cm, colección Zurgena, Madrid), y da cuenta de su imagen tras la vuelta de su viaje a Italia de 1770, si bien Juan J. Luna es partidario de una datación anterior a este año, considerándolo un retrato hecho para que su familia lo tuviera presente ante su inmediato viaje. Aparece con larga melena, evocando posiblemente la imagen de los maestros barrocos, con una actitud de firmeza, seguridad en sí mismo y un punto de rebeldía a juzgar por la cabellera suelta que le cae hasta los hombros. Pintado con minuciosidad, destaca un rostro redondeado, nariz algo chata y una constitución gruesa, aunque de noble prestancia.




Hay que esperar hasta la década de los años ochenta del siglo XVIII para encontrar una nueva imagen del artista. Esta vez aparece con el cuerpo perfil pintando un gran lienzo y mirando hacia el espectador. Despojado de atributos relacionados con su cargo de pintor real, gira su rostro hacia el motivo que pinta, dándonos así una imagen del mismo en ligero escorzo. La pincelada es aquí más suelta, Goya aparece vestido con ropa cómoda en un interior, adelantando el modelo de retrato burgués que le será propio a partir de estos años.




De la misma época es el autorretrato que incluye en la pintura para una de las capillas de San Francisco el Grande Predicación de San Bernardino de Siena, donde el pintor reafirma su personalidad apareciendo en una de las obras que emprendió con mayor ambición. Asimismo aparece en en el Retrato del Conde de Floridablanca de 1783 y en la obra que dedicó al año siguiente a representar la familia del infante Luis de Borbón. Más tarde, en 1800, aparecerá pintando un gran lienzo, al modo que lo hizo Velázquez en Las Meninas, en el retrato de la familia de Carlos IV.


También existen numerosos dibujos en que el artista se autorretrata. El busto con peluca del Museo de Bellas Artes de Boston a grafito, también de hacia 1783, el del Museo de Arte Moderno de Nueva York con sombrero de tres picos (pluma y tinta sepia, colección Lehman, h. 1790 o quizá anterior a 1783, a juzgar por el atuendo dieciochesco y la robustez del rostro), y otro de alrededor de 1800, pintado a tinta china y aguada. Ha sido muy comentado este último retrato en el que aparece su cara totalmente de frente y orlada con una melena medusea unida por las patillas a la barba, contorneando todo el óvalo del rostro, con una mirada de con gran intensidad. Ha sido visto como un retrato plenamente romántico que guarda curiosas similitudes con los que dibujó el surrealista Antonin Artaud tras la Segunda Guerra Mundial.




Entre los años 1797 y 1799 Goya trabaja en la estampación de la serie de Los caprichos. Para su frontispicio dudó entre dos imágenes que contienen sendos autorretratos. En un primer momento pensó en situar al frente la que luego será la estampa n.º 43, «El sueño de la razón produce monstruos», en uno de cuyos dibujos preparatorios (h. 1797) se aprecia la imagen del artista reclinado y rodeado de sueños de pesadilla constituidos claramente por la representación de su rostro. Sin embargo se decantó finalmente por abrir Los caprichos con su autorretrato Francisco Goya y Lucientes, pintor, con sombrero de copa, descrito en la época como de gesto satírico, en alusión a la intención crítica de esta colección. De él se conserva un dibujo previo de busto completo. En otro borrador dibujado previamente al Sueño de la mentira y la inconstancia, estampa destinada a Los caprichos que no llegó a ser incluida en la serie, también se ve a Goya en relación con la imagen de una mujer que tiene rasgos de la Duquesa de Alba y aparece con dos rostros, cual Jano bifronte, lo que de nuevo lleva a pensar en un posible despecho amoroso sufrido por el artista.


Es muy significativo un pequeño retrato de cuerpo entero conservado en la Academia de San Fernando y pintado entre 1790 y 1795: el llamado Autorretrato en el taller. El artista de perfil, a contraluz, lleva un extraño sombrero en el que hay unos soportes para poner velas, con las que se supone que pintaba de noche. Nos habla de su actividad como intelectual (la luz destaca una mesita con recado de escribir) y de su aprecio por la actividad alejada de los encargos oficiales. En esta época renunció a labores como pintor de cartones para tapices alegando motivos de salud, pero el cuadro nos lo muestra activo (como ratifica su biografía de estos años) y gozando de la pintura que se alejaba de los encargos oficiales.


Otros dos autorretratos al óleo muy parecidos de busto corto con gafas se encuentran en el Museo Goya de Castres y en el Museo Bonnat de Bayona, ambos en Francia. Adopta en ellos la pose de un tertuliano burgués, vestido como sus amigos ilustrados Jovellanos o Saavedra.


De su senectud hay también testimonios. Dos magníficos autorretratos casi idénticos realizados en 1815, uno donado por Javier Goya a la Academia de San Fernando y otro que se encontraba probablemente en la Quinta del Sordo, pues figura en el inventario que Antonio Brugada realizó a la muerte del artista aragonés de las Pinturas Negras en 1828 y desde 1872 se aloja en el Museo del Prado. La firma del primero reza «Fr. de Goya, aragonés por el mismo». El del Museo del Prado muestra al artista con actitud más sencilla, una vez desaparecida la urgencia de afirmarse personal y profesionalmente de sus anteriores autorretratos.


La última imagen conocida de la mano del propio artista es un dibujo de 1824 conservado en el Museo del Prado con su rostro de perfil y tocado con una gorra con la apostura cercana al de la portada de Los caprichos.