Taxus baccata (tejo europeo) o (tejo común) especie de tejo originaria de Europa occidental, central y meridional y del noroeste de África, el norte de Irán y el sudeste asiático Asia.
El tejo común (Taxus baccata) es un árbol discreto. Al verlo, muy pocos se imaginan que tras este ser de apariencia triste, se esconde uno de los árboles que más ha influido en gran parte de la historia de Occidente. Numerosos pueblos de la geografía española como Teixeiro, Teixido o El Tejo, son reflejo de la importancia que tuvo en el pasado. Por desgracia, hoy en día, en alguno de estos pueblos no existe un solo tejo silvestre vivo.
Mary Rose, el barco preferido del rey de Inglaterra Enrique VIII. Hundido en 1545, en su interior se han encontrado 167 arcos hechos de madera de tejo, lo que demuestra el interés que este árbol tenía en la antigüedad. Aunque en este caso, desgraciadamente fuera para matar.
Uno de los instrumentos de madera más antiguos que se conocen, es un hacha de tejo de 36,7 cm. de longitud hallada en 1911 en Clacton (Inglaterra), a la que le calculan unos 50.000 años de antigüedad. Los mejores arcos, eran los de madera de tejo. Cuenta la leyenda que el arco de Robin Hood era de este material. Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme importancia estratégica. Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado.
A partir de los arcos encontrados en el Mary Rose, se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 304 metros.
Las virtudes curativas del tejo son conocidas desde hace milenios. El emperador Claudio publicó un edicto en el que señalaba al tejo como el mejor antídoto contra las picaduras de ofidios. Sin embargo, la utilidad medicinal del tejo, con el tiempo quedó en desuso. Hasta que en 1971 un instituto americano descubrió en la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos. Sin embargo, para tratar a una sola persona se necesitan talar dos o tres tejos del Pacífico adultos. Por esta razón, los bosques de taxus brevifolia fueron esquilmados. Afortunadamente, los científicos han podido sintetizar la sustancia en laboratorio. Además se ha descubierto en el tejo común una sustancia parecida al taxol, y para obtenerla, no es preciso talar el árbol, pues se encuentra en las hojas y se pueden utilizar las ramas de las podas. No despreciemos al tejo, a lo mejor un día nos salva la vida.
La necesidad de talar el árbol para obtener el taxol, hizo peligrar al tejo del Pacífico. Afortunadamente, se han encontrado alternativas para obtener esta sustancia.
Del mismo modo que cura, el tejo puede matar. Todas las partes del tejo, excepto la carne roja de las bayas, contienen taxina, un potente alcaloide. Julio César cuenta que Catuvalcus, jefe de los eburones, se suicidó con una infusión de tejo. Los tóxicos del tejo paralizan el sistema nervioso central. La ingestión de tejo acelera el pulso al principio, que después se va volviendo más lento e irregular. La muerte se produce por parálisis respiratoria. Caballos y asnos son sensibles a este veneno, se sabe de equinos que han caído fulminados a los pocos minutos de haber ingerido hojas de tejo. En cambio, otros animales como conejos y gatos son inmunes a la taxina.
La carne roja de la baya del tejo, es, en contra de lo que muchos piensan, la única parte no venenosa del árbol. Las intoxicaciones, normalmente se producen al mordisquear hojas o ramillas.
El tejo es uno de los árboles más longevos del mundo. Del tejo de Fortingall-Escocia se dice que es el árbol más viejo de Europa. Una inscripción al pie, le atribuye 5000 años, aunque estimaciones, seguramente más realistas, rebajan su edad a unos 2000. De lo que no hay duda es que este tejo, con sus 15,83 de diámetro de tronco, es el más grande del mundo. La leyenda cuenta que Poncio Pilato era hijo de una mujer de la localidad y de un oficial romano, y jugaba en este tejo cuando era niño. En la actualidad, el tejo de Fortingall, está muy desmejorado. Su tronco, al igual que otros muchos viejos tejos, está ahuecado, y partido por la mitad. Los años, no pasan en balde, ni siquiera para los tejos.
Es una conífera que puede crecer hasta 10-20 m, excepcionalmente 28. Tiene un tronco marrón grueso que puede llegar a los 4 m de diámetro. Su crecimiento es lento pero puede llegar a vivir 4000 años. Las hojas, lanceoladas, delgadas y de tono verde oscuro, miden 1-4 cm de largo por 2-3 mm de ancho y se agrupan espiralmente sobre el pedúnculo.
Es una planta dioica, aunque ocasionalmente monoica, que puede cambiar de sexo según la estación. Cada piña contiene una única semilla de 4-7 mm de larga que se rodea de una estructura roja que le da forma de baya llamada arillus que madura a los 6-9 meses tras la polinización. Los pájaros se lo comen y lo dispersan.
Crece en ambientes húmedos y frescos, en zonas montañosas, en las umbrías, a partir de los 800 m aproximadamente. Es un árbol de gran corpulencia. En condiciones naturales, las raíces del tejo europeo pueden estar colonizadas por ciertos hongos microscópicos del suelo, formando una simbiosis que se denomina micorriza arbuscular. Este tipo de micorriza está presente, por otra parte, en la mayor parte de las especies espontáneas y cultivadas en todo el planeta. Se sabe que los hongos que forman la simbiosis facilitan la nutrición de la planta, especialmente la captación de fosfato pero también de otros nutrientes, y que están probablemente relacionados con la resistencia de la planta a distintos factores bióticos y abióticos. La micorriza arbuscular está, por tanto, estrechamente relacionada con la capacidad del tejo para desarrollarse en su medio natural. Esta simbiosis puede favorecerse también en viveros, a través de la inoculación controlada de los hongos adecuados.
Actualmente en España, el tejo suele encontrarse como árbol aislado, en mezcla con otras especies, formando a veces pequeños rodales; el mayor número de ejemplares se halla en los sistemas montañosos septentrionales. La lentitud de su desarrollo y germinación lo convierten en una especie poco competitiva que va quedando relegada a enclaves donde la topografía le favorece.
En la Península Ibérica, aunque han sido diezmados en los últimos siglos, todavía podemos encontrar ejemplares notabilísimos. El "Teixedal de Casaio" en Peña Trevinca, un bosque compuesto por trescientos tejos centenarios, incluso se habla de alguno milenario, es sin duda el mejor conservado de España. Y aunque se dice que los tejos más impresionantes están en las Islas Británicas, tejos como el "Tenxu L Iglesia" en Quirós-Asturias con 15 m. de alto y 6,6 m. de perímetro no desmerecen en absoluto.
La rojiza madera del tejo, es de una dureza extraordinaria, comparable a la del boj, esto unido a su resitencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros.
El tejo fue un árbol sagrado para los Celtas. Los druidas con sus ramas hacían bastones "mágicos" y con palillos de tejo adivinaban el futuro. La llegada del cristianismo no cambió este aura mística del tejo. Los cristianos, a menudo construyeron sus iglesias y cementerios al lado de tejos que ya habían sido sagrados para los Celtas. La leyenda cuenta que las raices de los tejos, llegan a bocas de los cadáveres, simbolizando la vida en la boca de la muerte.
El tejo europeo es muy utilizado en horticultura ornamental. Existen un gran número de variedades. Su madera se emplea para la fabricación de distintos tipos de muebles y, excepto los arilli, contienen una sustancia llamada taxina que se emplea en tratamientos de quimioterpia y es tóxica.
Se cree que tenía un significado místico y sagrado en cultos paganos precristianos y a veces hay tejos cerca de iglesias cristianas.
Ya en la antigüedad, el tejo era una especie muy apreciada, particularmente por su madera de gran calidad, y estudiada tanto por sus propiedades curativas como venenosas. Fueron los griegos quienes dieron al tejo el nombre de Taxus en función de dos aspectos importantes de este árbol: taxon= arco y toxikon= veneno; por un lado su madera, resistente y flexible, se utilizaba para la fabricación de arcos y, por otro, su naturaleza venenosa era bien conocida (se le llamaba árbol de la muerte), siendo nombrada con frecuencia en la literatura griega y también en la latina.
Julio César habla de este árbol en el sexto libro de De Bello Gallico, publicado en el año 51 a. C., donde menciona la muerte del jefe Catuvolcus, quien se suicidó bebiendo una infusión hecha de la corteza del tejo. Esta constante sobre el poder venenoso del tejo continuó a lo largo de la historia y ha llegado hasta nuestros días. Respecto al poder curativo del árbol, el emperador Claudio ya lo recomendaba como antídoto para algunas mordeduras y en el siglo XVIII era considerado antirreumático, antimalárico y antiabortivo. También los druidas irlandeses tenían un gran respeto al tejo porque creían que era eficaz contra las hadas y las brujas en ceremonias mágicas.
Sin embargo, el tejo europeo o común ha pasado de ser una especie sagrada y ampliamente difundida en la antigüedad a estar en progresiva regresión, casi en peligro de extinción, siendo necesario proponer su conservación e incluso la repoblación en las áreas más propicias.
Una de las causas de regresión de la especie en el medio natural han sido las talas para el aprovechamiento de su madera de gran calidad, pero también se citan otras como la deforestación, ocasionando cambios ambientales y relegando la especie a aquellas zonas donde el ambiente ha permanecido húmedo. En algunos lugares ha sido eliminado por los pastores precisamente por su toxicidad para el ganado. Igualmente, por la lentitud de su crecimiento y la limitada germinación de sus semillas, ha sido dominado por otras especies. Por esta razón, en muchas partes de Europa, los tejos antiguos individuales son considerados monumentos de la naturaleza como restos de antiguos bosques y, por lo tanto, protegidos y conservados.
Por otro lado, precisamente por su crecimiento lento, su longevidad y su tolerancia a la poda, el tejo europeo ha sido considerada la planta por excelencia para utilizar en los jardines de topiaria, siendo indispensable junto con el boj en los jardines de estilo barroco. Existen también más de 130 variedades ornamentales de tejo, que son cultivadas en parques y jardines, y su número va en aumento. Sin embargo, su uso en jardinería para setos ha disminuido respecto al pasado por varias razones, entre ellas la lentitud de su crecimiento, que se ve superada por otras especies de coníferas como la Thuja plicata y sus cultivares que también toleran la poda y son de crecimiento rápido, resultando pues más interesantes para la jardinería moderna que no quiere esperar. De todos modos, el resurgimiento del arte de la topiaria en nuestros días puede devolver en este sentido el interés por esta especie.
Algunos registros indican que nació en Broghel, cerca de Breda, pero no ha sido posible determinar si se trata de la ciudad neerlandesa de Breda o la belga de Bree, llamada Breda en latín. Desde 1559 eliminó la 'h' de su apellido y comenzó a firmar sus pinturas como Bruegel. Algunos escritores dicen que tenía una preferencia hacia los hombres, pero esta no impidió que se casara con una mujer y tuviera dos hijos. Se cuenta que tuvo tres amantes y que tuvo varios hijos. Se dice que se prostituía antes de conocer el arte de la pintura.
Fue aprendiz de Pieter Coecke, con cuya hija Mayke terminó casándose, y en 1551 fue aceptado como maestro en el gremio de pintores de Amberes. En 1558 estaba en Roma, donde trabó amistad con Giulio Clovio, retornando luego a Amberes y estableciéndose en Bruselas diez años más tarde. Murió en esa ciudad el 9 de septiembre de 1569.
Fue padre de Pieter Brueghel el Joven y Jan Brueghel el Viejo. Ambos se convirtieron en pintores, pero ninguno de ellos fue discípulo de su padre, ya que este falleció cuando ambos era aún niños. Jan Brueghel siguió los pasos de su padre y se convirtió en un pintor, se especializaba en paisajes en cambio Pieter Brueghel el Joven se dedicó a la escritura los dos se destacaron mucho en lo que hicieron ya que tenían el talento de sus padres.
Bruegel se especializó en paisajes poblados de campesinos, en un estilo más sencillo que el del arte italiano que prevalecía en ese tiempo. La influencia más notable en su arte es la del antiguo maestro holandés Hieronymus Bosch. Se lo ha apodado Brueghel el campesino para distinguirlo de los otros miembros de la dinastía que fundó.
Se le suele acreditar haber sido el primer artista occidental en pintar paisajes por sí mismos, en lugar de como telón de fondo de alegorías religiosas. Sus paisajes del invierno de 1565 corroboran la dureza de los inviernos durante la Pequeña Edad de Hielo.
Su genio se ha equiparado a menudo al de El Bosco, con quien comparte cierto tratamiento fantástico en determinadas escenas como El Triunfo de la Muerte que pende en el Museo del Prado. Prácticamente desconocido en su etapa de formación, los únicos datos sobre su vida y su carrera nos los ofrece una biografía de 1609, que le presenta como un ignorante dedicado a la pintura cómica. Sin embargo, parece suficientemente demostrado que fue un hombre de cierta cultura, puesto que conoció a estudiosos y científicos de su país. Además, viajó por Italia para aprender la forma de pintar de los renacentistas, permaneciendo incluso una temporada en el taller de un maestro siciliano. Su viaje le valió además una importante colección de dibujos excelentes sobre el paisaje de los Alpes, que hubo de atravesar durante su viaje. Tal vez esto resultara más importante para su carrera que el aprendizaje con los italianos, puesto que a su regreso desarrolló una serie de paisajes muy difundidos en Europa mediante el grabado. En esta misma técnica, realizó ciertos temas moralizantes, normalmente ilustraciones a refranes típicos, algo que también había hecho El Bosco (por ejemplo en La Piedra de la Locura).
Uno de sus temas más famoso es la torre de Babel, del que pintó tres cuadros, si bien se conservan dos: La construcción de la torre de Babel (1563, Kunsthistorisches Museum de Viena) y La Pequeña construcción de la torre de Babel (Rotterdam). Puede que el interés del pintor por la torre de Babel procediera del carácter cosmopolita de su ciudad de Amberes.
Hay 45 pinturas sobrevivientes que se dan por auténticas, y un cierto número que se conocen perdidas. Una tercera parte de estas obras se halla en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Existe también un gran número de dibujos y grabados.
Paisaje con Cristo y los apóstoles en el Mar de Tiberíades, 1553, probablemente en conjunto con Maarten de Vos, colección privada.
Los peces grandes se comen a los pequeños, 1556, Albertina, Viena
Asno en la escuela, 1556, Kupferstichkabinett Staatliche Museen, Berlin
Parábola del sembrador, 1557, Timken Museum of Art, San Diego
Paisaje con la caída de Ícaro, c.1558, Museos reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas
Los proverbios flamencos, 1559, Staatliche Museen zu Berlin - Gemäldegalerie, Berlín
El combate entre don carnaval y doña cuaresma, 1559, Kunsthistorisches Museum, Viena
Batalla naval en el Golfo de Nápoles, 1560, Palazzo Doria-Pamphili, Roma
Retrato de una anciana, 1560,
Juegos de niños, 1560, Kunsthistorisches Museum, Viena
Saúl (Batalla contra los Filisteos en el Gilboa), 1562, Kunsthistorisches Museum, Viena
Dos monitos, 1562, Staaliche Museen, Gemäldegalerie, Berlin
El Triunfo de la Muerte. 1562, Museo del Prado, Madrid
La caída de los ángeles rebeldes, 1562, Museos reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas
Dulle Griet, c. 1562, Museum Mayer van den Bergh, Amberes
La torre de Babel, 1563, Kunsthistorisches Museum, Viena
La huida a Egipto, 1563, Courtauld Institute Galleries, Londres
La "pequeña" Torre de Babel, c. 1563, Museum Boymans-van Beuningen, Rotterdam
La muerte de la Virgen, 1564, Upton House, Banbury, Oxfordshire, Reino Unido
La procesión al Calvario, 1564, Kunsthistorisches Museum, Viena
La Adoración de los Reyes Magos, 1564, The National Gallery, Londres
Los meses. Un ciclo de seis o doce pinturas de los meses o estaciones del Libro de las Horas, de la que sobreviven cinco:
Cazadores en la nieve (diciembre-enero), 1565, Kunsthistorisches Museum, Viena
Día nublado (febrero-marzo), 1565, Kunsthistorisches Museum, Viena
Cosecha de heno (junio-julio), 1565, Museo Nacional, Praga
Los cosechadores o La cosecha (agosto-septiembre), 1565, Metropolitan Museum of Art, Nueva York
El regreso de la manada (octubre-noviembre), 1565, Kunsthistorisches Museum, Viena
Paisaje de invierno con trampa para pájaros, 1565, Wiltshire, Wilton House
La calumnia de Apeles, 1565, British Museum, Londres
Masacre de los Inocentes, c. 1565, Hampton Court, Reino Unido/Kunsthistorisches Museum, Viena
El pintor y el conocedor, c. 1565, Albertina, Viena
Predicación de Juan el Bautista, 1566, Museo de Bellas Artes, Budapest
Censo en Belén, 1566, Royal Museums of Fine Arts of Belgium, Brussels
La danza nupcial, c. 1566, Detroit Institute of Arts, Detroit
Conversión de Pablo, 1567, Kunsthistorishes Museum, Viena
El país de Jauja, 1567, Alte Pinakothek, Munich
El misántropo, 1568, Museo di Capodimonte, Nápoles
El ciego guía de ciegos, 1568, Museo Nazionale, Nápoles
La boda campesina, 1568, Kunsthistorisches Museum, Viena
La danza campesina, 1568, Kunsthistorisches Museum, Viena
Los mendigos, 1568, Louvre, Paris
El campesino y el ladrón de nidos, 1568, Kunsthistorisches Museum, Viena
Los tres soldados, 1568, The Frick Collection, Nueva York
Parábola de los ciegos, 1568, Pinacoteca Copodimonte
La tormenta en el mar, obra inconclusa, probablemente la última pintura de Bruegel.
Pompeya fue una ciudad de la Antigua Roma ubicada junto con Herculano y otros lugares más pequeños en la región de Campania, cerca de la moderna ciudad de Nápoles y situados alrededor de la bahía del mismo nombre en la Provincia de Nápoles.
Fueron enterrados por la violenta erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79 d. C. En la actualidad, cuenta con 25.751 habitantes y forma parte de la Provincia de Nápoles.
La ciudad fue fundada en el Siglo VII a. C. por los Oscos, un pueblo de la Italia central, en una colina cerca de la desembocadura del río Sarno, utilizada previamente como puerto seguro por navegantes griegos y fenicios. Cuando los etruscos suponían una amenaza, Pompeya se alió con los griegos, quienes dominaban la bahía de Nápoles. En el siglo V a. C. los Samnitas conquistaron Pompeya y otras ciudades de la región (Campania). Los nuevos gobernantes impusieron su arquitectura y ampliaron la ciudad. Se cree que durante la dominación samnita, los romanos conquistaron la ciudad durante un corto período, pero esas teorías nunca han podido ser verificadas.
Pompeya participó en la guerra que las ciudades de la Campania iniciaron contra Roma, pero en el año 89 a. C. fue asediada por Lucio Cornelio Sila. Aunque las tropas de la Liga Social, comandadas por Lucio Clemento ayudaron en la resistencia a los romanos, en el año 80 a. C. Pompeya se vio obligada a aceptar la rendición tras la conquista de Nola. Después de éste episodio se convirtió en una colonia con el nombre de Colonia Cornelio Veneria Pompeianorum'. La ciudad se transformó en un importante punto de paso de mercancías que llegaban por vía marítima y que eran enviadas hacia Roma o hacia el sur de Italia siguiendo la cercana Via Appia.
En el año 62 un terremoto dañó seriamente Pompeya y otras ciudades cercanas. Durante el período que va entre ese año y el 24 de agosto del año 79 [1], año de la erupción del Vesubio, la ciudad fue reconstruida, quizá con mayor suntuosidad en los edificios y el arte que antes. En el momento de la erupción, la cercanía de las próximas elecciones para ocupar cargos públicos servía de acicate a los más ricos de la ciudad para destinar dinero a la reparación de templos y otros edificios públicos, intentando ganarse así el voto popular. Varios de estos edificios conservan placas en honor de sus reparadores.
Gruesas capas de ceniza cubrieron dos ciudades situadas en la base de la montaña, y sus nombres y localizaciones fueron olvidados. Herculano fue redescubierta en 1738, y Pompeya en 1748.
Intervino como patrono y visitante frecuente de los trabajos, el Rey Carlos VII de Nápoles, mucho más conocido como Carlos III de España entre 1759 y 1788 en que muere en Madrid. Este Rey siguió también y patrocinó expediciones arqueológicas hispanas en Yucatán, sobre restos de pirámides mayas, hoy conocidísimas.
Fue ingeniero director de los trabajos de Pompeya y Herculano el aragonés Roque Joaquín de Alcubierre y colector y mantenedor de muchas esculturas encontradas durante una treintena de años, hoy preservadas en Madrid, Roma y Nápoles.
Desde entonces, ambas villas han sido excavadas revelando numerosos edificios intactos, así como pinturas murales. Realmente el descubrimiento tuvo lugar en el año 1550, cuando el arquitecto Fontana estaba excavando un nuevo curso para el río Sarno. Pero hubo que esperar 150 años antes de que se iniciara una campaña para desenterrar las ciudades. Hasta esa fecha, se asumía que Pompeya y Herculano se habían perdido para siempre.
Se ha sostenido la teoría (sin demostrar) de que Fontana, inicialmente encontró algunos de los famosos frescos eróticos, y debido a la estricta moral reinante en su época los enterró de nuevo en un intento de censura arqueológica. Excavadores posteriores plasmaron en sus informes que los lugares en los que estaban trabajando habían sido desenterrados y enterrados de nuevo con anterioridad.
El foro, los baños, muchas casas y algunas villas permanecieron en un sorprendente buen estado de conservación. Un hotel de 1000 m² fue descubierto a escasa distancia de la ciudad, y hoy en día se le conoce como "Gran Hotel Murecino".
Pompeya es la única ciudad antigua de la que se conoce de forma precisa su estructura topográfica, sin modificaciones posteriores. No estaba distribuida en un plano regular como solía ocurrir con las ciudades romanas, debido a la irregularidad del terreno. Pero sus calles eran rectas y formaban una rejilla al más puro estilo romano, con su cardo y su decumano. Estaban pavimentadas con piedras poligonales y había casas y comercios a ambos lados.
Un importante área de las investigaciones se centra en las estructuras que estaban siendo restauradas durante la erupción (presumiblemente dañadas en el terremoto del año 62). Algunas de las pinturas antiguas dañadas pudieron ser cubiertas con nuevos frescos, y se utilizan modernos instrumentos para analizar las pinturas ocultas. La razón más probable por la cual esas estructuras todavía estaban siendo reparadas 10 años después del terremoto era la creciente frecuencia de pequeños temblores que precedieron a la erupción.
Durante las excavaciones, ocasionalmente eran hallados huecos en la ceniza que habían contenido restos humanos. En 1860, el arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli sugirió rellenar estos huecos con yeso, obteniendo así moldes que mostraban con gran precisión el último momento de la vida de los ciudadanos que no pudieron escapar a la erupción. En algunos de ellos la expresión de terror es claramente visible. Otros se afanan en tapar su boca o la de sus seres queridos con pañuelos o vestidos tratando de no inhalar los gases tóxicos, y alguno se aferra con fuerza a sus joyas y ahorros. Tampoco falta quien prefirió ahorrarse el tormento quitándose la vida, conservándose su cuerpo junto a pequeñas botellitas que contenían veneno. Los perros guardianes siguen encadenados a las paredes de las casas de sus amos, al igual que los gladiadores del anfiteatro (en este último caso, acompañados de una misteriosa mujer cargada con todas sus joyas de gala).
El número actual de víctimas detectadas es de unas 2000, y es de esperar que aparezcan muchas más en las partes de la ciudad que todavía no han sido excavadas.
La ciudad ofrece un cuadro de la vida romana durante el siglo I. El momento "inmortalizado" por la erupción evidencia literalmente hasta el mínimo detalle de la vida cotidiana. Por ejemplo, en el suelo de una de las casas (la de Sirico), una famosa inscripción Salve, lucrum ("Bienvenido, dinero"), quizás con intención humorística, nos muestra una sociedad comercial perteneciente a dos socios, Sirico y Numiano (aunque este último bien podría ser un apodo, ya que numus significa moneda). En otras casas abundan los detalles sobre diversos oficios, como los trabajadores de la lavandería (fullones). "Pintadas" grabadas en las paredes son muestras del latín empleado en la calle.
En el año de la erupción, se calcula que la población de Pompeya era de unas 20.000 personas. La ciudad estaba situada en una zona donde abundaban las villas vacacionales, y contaba con numerosos servicios: el macellum (gran mercado de alimentos), el pistrinum (molino), los thermopolia (una especie de taberna que servía bebidas frías y calientes), las cauponae (pequeños restaurantes) y un anfiteatro.
En 2002 un importante descubrimiento en la desembocadura del río Sarno reveló que en el puerto también había viviendas, muchas de ellas palafitos con un sistema de canales que sugieren una cierta similitud con Venecia.
Pompeya se ha convertido en un destino turístico popular de Italia. Actualmente es parte del Parque nacional del Vesubio, más amplio, y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1997. Las «zonas arqueológicas de Pompeya, Herculano y Torre Annunziata» se registraron con el código conjunto de 829 y las siguientes localizaciones, todas ellas en la provincia de Nápoles, región de Campania.
Para combatir los problemas relacionados con el turismo, el cuerpo rector de Pompeya, la Soprintendenza Archaeological di Pompei ha comenzado a emitir nuevas entradas para permitir a los turistas visitar también ciudades como Herculano y Estabia así como la Villa Poppaea, con la finalidad de animar a los visitantes a ver estos lugares y reducir la presión sobre Pompeya.
Pompeya es también una fuerza directriz detrás de la economía de la vecina ciudad de Pompei. Muchos residentes tienen empleos en el negocio del turismo y la hostelería, sirviendo como conductores de autobús o taxi o camareros. Las ruinas pueden alcanzarse simplemente caminando desde la ciudad moderna a través de varias entradas, hay aparcamientos para coches y las entradas son también accesibles para los turistas a través de una línea férrea desde la ciudad moderna, o en una línea de tren privada, la Circumvesuviana, que va directamente al lugar antiguo.
Excavaciones en el lugar han cesado, en general, debido a una moratoria impuesta por el superintendente del lugar, profesor Pietro Giovanni Guzzo. Además, el lugar está menos accesible a los turistas, en general, con menos de un tercio de todos los edificios abiertos en los años sesenta disponibles actualmente para la visita pública. No obstante, las secciones de la ciudad antigua abiertas al público son amplias, y los turistas pueden pasar muchos días explorando la totalidad del lugar.
Se trata de la puerta principal a las excavaciones, así denominada porque daba al mar. En la antigüedad se conocía como Puerta Neptuno. Está formada por dos aberturas cubiertas por una bóveda de piedra. Una de ellas era para los peatones, la otra, algo más ancha, permitía el paso de animales y cabalgaduras. No era, originalmente, una entrada importante debido al fuerte declive de la calle que la hacía inaccesible para el tránsito de carruajes.
El Anticuario de Pompeya fue construido en 1861 y destruido en 1943 debido a un intenso bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial. Fue reconstruido en 1948 de acuerdo a modernos criterios museológicos, a fin de ofrecer un cuadro completo de la historia de la ciudad.
Tiene cuatro salas: la primera contiene testimonios de la Pompeya presamnita, especialmente material de la necrópolis de la Edad del Hierro (siglos XI a VII a. C.) del Valle del Sarno. La segunda conserva material de los siglos III y II a. C., especialmente terracota, cerámicas etruscas y esculturas de tufo. La tercera y cuarta salas contienen elementos del período romano de Pompeya, incluidos los moldes de yeso de personas y animales sorprendidos por la erupción, así como elementos domésticos y representativos de la vida cosila y comercial de la ciudad.
El foro era el centro cívico y el corazón de la vida comercial de Pompeya. Era un amplio espacio abierto con forma rectangular rodeado en tres de sus lados por una columnata y en el otro por el Templo de Júpiter, con varios edificios públicos importantes en torno a él.
Constaba de un área libre de 143 m. de longitud por 38 de anchura, estaba pavimentada en piedra. En ella se erguían estatuas conmemorativas del emperador, de miembros de su familia o de ciudadanos locales de alguna importancia.
Era típico ver en el foro mesas o banquetas donde los vendedores exponían sus productos al público, se colocaban en los bordes de la zona libre, junto a las columnatas y cuando llovía se trasladaban a los corredores, unos pasillos que estaban techados donde la gente paseaba y solía negociar.
Al foro se accedía mediante una gran puerta de bronce, dentro del foro no se permitía el transporte carruajes.
En el foro había tablillas expuestas al público donde se escribía noticias importantes de la época, como el resultado de las últimas elecciones o la fecha de algún espectáculo, e incluso había gente que aprovechaba para exponer sus quejas o para hacer publicidad de su establecimiento. Un ejemplo encontrado de ellos sería: "Macerior ruega al edil que prohíba a la gente hacer ruido en la calle y moleste a las personas decentes que están durmiendo".
Se trata de la sede de la administración de justicia, y junto con el Foro constituía el edificio más importante de la ciudad. Tenía cinco puertas que abrían hacia el Foro, que daban paso a tres naves internas. La época de la fundación se calcula hacia el 120 a. C.
Frente a la Basílica se encuentra el Templo de Apolo, el edificio religioso más importante de Pompeya. El culto al dios Apolo, importado de Grecia, estaba muy difundido en la región de Campania. En Pompeya, como lo han demostrado las investigaciones realizadas en el área de este templo, se remonta al siglo VI a. C., si bien su aspecto actual recoge una remodelación del siglo II a. C. y una restauración posterior al terremoto del 62 d. C., que al momento de la erupción aún no se había terminado.
Se supone que además de Apolo (de quien se encontró una estatua en el acto de arrojar una flecha), otras divinidades eran veneradas en este recinto: Diana cazadora y Mercurio.
El Templo de Júpiter cierra la plaza del Foro en el lado norte. Si bien en su origen fue sólo dedicado a Júpiter, después del año 80 a. C. fueron también veneradas Juno y Minerva. El templo fue construido en el siglo II a. C., fue gravemente dañado por el terremoto del año 62 d. C. y estaba siendo restaurado al momento de la erupción del Vesubio.
El Macellum era un gran mercado cubierto con una fuente de agua en el centro donde se lavaban los pescados. Fue construido en la época del Imperio.
Al lado del mercado se encontraba una amplia construcción de la misma época, identificado como el Templo de los Lares Públicos, es decir, de las divinidades tutelares de la ciudad, a las cuales había sido dedicado después del terremoto que había aterrorizado a los pompeyanos.
Inmediatamente después se encontraba el Templo de Vespasiano, con un altar de mármol esculpido que representa la escena de un sacrificio.
Este edificio albergaba al gremio de tintoreros y lavanderos, toma su nombre de la sacerdotisa Eumaquia y fue dedicado a la Concordia y a la Piedad Augusta, así como a Livia, esposa de Augusto, tal como reza una inscripción en el arquitrabe del pórtico.
Lamentablemente, esta construcción sufrió grandes daños durante el terremoto del año 62, y los trabajos de restauración no estaban muy avanzados cuando ocurrió la erupción del Vesubio.
En el patio fue hallada la estatua de Eumaquía y hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
De lupa que en latín significa loba que es como se conocía a las prostitutas, el Lupanar era el más importante de los numerosos burdeles que se encontraron en Pompeya, y el único construido con esta precisa finalidad.
Las prostitutas eran esclavas griegas u orientales, su precio iba de dos a ocho ases (el vaso de vino costaba uno), pero la recaudación era del patrón o del dueño del burdel.
El Lupanar era un pequeño edificio situado en el cruce de dos calles secundarias, estaba constituido por una planta a nivel del suelo y un primer piso. La planta baja estaba destinada al acceso de esclavos o de las clases más pobres; tenía un corredor y cinco habitaciones con cama, las paredes estaban cubiertas de pinturas que expresaban distintas posiciones eróticas.
Al piso superior se accedía por una entrada independiente que daba a una escalera y luego a un balcón. A ese balcón daban las distintas habitaciones, más grandes y decoradas que las de la planta baja. Este piso era reservado a una clientela más acomodada.
La construcción es del último período de la ciudad. Las paredes se encuentran cubiertas de motivos eróticos desde su entrada principal, que muestra a Príapo con dos penes sostenidos por las manos.
Se trata de un área sagrada de forma triangular, situada en una pequeña colina desde la que se aprecia una vista panorámica de la costa. Se accede a la plaza por el vértice norte del triángulo mediante un elegante pórtico precedido por seis columnas jónicas.
En la parte anterior del pórtico se encuentra la base sobre la que se colocaba una estatua honoraria de M. Claudio Marcello, nieto de Augusto. El edificio que determinó la creación de esta área sagrada es un templo muy antiguo, del siglo VI a. C. Originalmente dedicado a Hércules, considerado por los habitantes de Pompeya como el fundador de su ciudad, también se dedicó más tarde al culto de Minerva.
Adyacente al Foro Triangular se encuentra el Teatro Grande, de la primera mitad del siglo II a. C., construido a la manera del mundo griego y helenístico, aprovechando la pendiente natural de una colina y restaurado y ampliado notablemente en la época romana. El espacio reservado a los espectadores estaba dividida en tres órdenes de gradas de mármol. El escenario tenía las tres puertas clásicas.
El teatro tenía un gran pórtico cuadrangular bastante bien conservado, donde los espectadores podían entretenerse antes del espectáculo y durante los intervalos. Luego del terremoto del año 62, este pórtico fue transformado en cuartel de gladiadores.
Sobre la Via Stabiana luego del cruce con la Via dell'Abbondanza, se encuentran las Termas Stabianas, las más antiguas de la ciudad, del siglo IV a. C. Las termas muestran signos de sucesivas restauraciones, la última de ellas tuvo lugar luego del terremoto del año 62. Estaba compuesta por una sección masculina y otra femenina. Tenía un sofisticado sistema de calefacción: el aire caliente circulaba bajo el piso y entre las paredes.
Tanto la sección masculina como la femenina estaba compuesta por una sala de vestir (apodyterium), una sala con piscina de agua fría (frigidarium), de una sala templada (tepidarium) y de una sala muy calefaccionada (calidarium), dotada de una bañera para agua caliente y de una fuente para abluciones con agua tibia. Además había otros ambientes, algunos anexos al gimnasio y una gran piscina para nadar al aire libre.
Las Termas Centrales fueron ampliadas luego del terremoto del año 62 y para el 79 aún no estaban completamente terminadas. Eran exclusivas para hombres, carecían de frigidarium, pero tenían un servicio del que carecían las otras termas: el laconicum, un ambiente para baños de vapor con aire caliente y seco. Este complejo, por la luminosidad y amplitud de los ambientes, su gran gimnasio y la excelente calidad del material de construcción, se puede asemejar a las termas de las grandes ciudades, incluida Roma.
La Casa del Fauno es una de las más lujosas construcciones de Pompeya. La casa tiene sus orígenes en la edad samnítica, cuando era amplia pero modesta. A fines del siglo II a. C. pasa a ocupar una manzana entera y recibe una suntuosa decoración a base de estuco y mosaicos. En la parte anterior de la entrada se encuentra el saludo HAVE, que en latín quiere decir Bienvenido. El ingreso está provisto de puerta doble y en el vestíbulo se encuentran dos atrios, uno de ellos, el principal, contiene una pequeña fuente con una pequeña estatua de un fauno danzante que ha dado el nombre a la casa. (El original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles).
Se supone que era la morada de P. Sila, sobrino del dictador Sila, quien tuvo la misión de organizar la colonia romana y de conciliar los intereses de los colonos con los de los antiguos habitantes. En uno de los pisos de la casa se encontró una de las más grandes y bellas escenas realizadas en mosaico: la Batalla de Issos, entre Alejandro Magno y Darío III Codomano, que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
Las Termas del Foro, si bien no son las más grandes de la ciudad, son de mucho interés debido a la elegante decoración y el excelente estado de conservación del calidarium y del tepidarium de la sección masculina.
Dos corredores permiten, en el caso de las termas para hombres, el paso al apodypterium de donde se pasa al frigidarium, en cuyo centro de encuentra una bañera circular para los baños fríos; y al tepidarium, decorada con fino estuco de la mitad del siglo I a. C. Allí se conserva un gran brasero que servía para calentar el ambiente, donado por Marcus Nigidius Vaccula. Del tepidarium se accede directamente al ambiente para baños cálidos, el calidarium calefaccionado con aire caliente que pasaba por el interior de las paredes dobles.
Esta habitación está dotada de dos bañeras: el alveus, de forma rectangular, para los baños calientes, y el labrum, con agua fría.
La Casa del Poeta Trágico debe su nombre a un mosaico que representaba a un instructor de actores de teatro (hoy en el Museo Antropológico Nacional de Nápoles), y su fama a una serie de frescos de temas heroicos y míticos. Entre las ilustraciones se encuentra una acerca del sacrificio de Ifigenia. Se trata de una casa de modestas dimensiones pero decorada con mucha elegancia, probablemente una muestra de una clase media enriquecida durante los últimos años de la ciudad.
A los lados de la puerta se encontraban dos mostradores (que indican que el dueño de la casa también se dedicaba al comercio), y sobre el piso se encontraba la inscripción Cave Canem (Cuidado con el perro) al lado de la imagen de un perro sujeto por una cadena.
En el resto de la casa pueden encontrarse más frescos y mosaicos, entre ellos, imágenes de Admeto y Alcestis, Venus, Ariadna, Teseo y Narciso.
La Villa de los Misterios es uno de los edificios suburbanos de Pompeya, situado a unos doscientos metros de la Puerta de Herculano, fuera de los límites de la ciudad. Se trata de una construcción que presenta una disposición armoniosa y singular de sus ambientes y una superlativa colección pictórica. Fue construida en la primera mitad del siglo II a. C. y fue muchas veces remodelada y ampliada. Se presenta como una construcción de cuatro lados circundada por una terraza panorámica. Después del terremoto del año 62 la Villa cambió de propietarios y de usos: de vivienda señorial pasó a establecimiento agrícola.
Los usos finales de esta Casa constituyen el ejemplo de una vivienda de gran lujo unida a una explotación agrícola ganadera. Integrada al paisaje mediante grandes pórticos y galerías que dan a jardines colgantes, la Villa de los Misterios se muestra muy distinta de las casas encontradas en la ciudad.
Si bien casi todas sus paredes se encuentran decoradas con pinturas, destacan una serie de grandes frescos que se supone que representaban la iniciación de las esposas a los Misterios Dionisíacos. En la llamada Sala de la Gran Pintura, se desarrollan una serie de frescos que datan del siglo I a. C., que representarían los momentos sucesivos de un ritual que Roma intentó limitar sin mucho éxito.
Las imágenes son muy elocuentes: un niño leyendo el ritual bajo la supervisión de una matrona, una joven que lleva una bandeja con ofrendas, un grupo de señoras en una celebración sacramental, un sileno que toca una lira mientras una jovencita ofrece su seno a una cabra, otro viejo sileno ofrece bedidas a un pequeño sátiro mientras otro más joven le alcanza una máscara teatral, entre muchas otras. También se representan las bodas de Dionisio y Ariadna.